Claudia Bolaños
La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), encabezada por Armando Ocampo, puso en marcha la segunda fase del Registro Nacional de Instalaciones de Gasolinas y Gas Licuado de Petróleo (RENAGAS), con la publicación, el 24 de diciembre, en el Diario Oficial de la Federación, del acuerdo que establece un programa extraordinario de regularización ambiental, de carácter temporal y voluntario, para instalaciones del sector hidrocarburos previamente inscritas.
La medida, que forma parte del Plan Macro de Regularización impulsado por Ocampo, se sustenta en los resultados de la primera etapa del RENAGAS, un ejercicio que permitió a la autoridad contar con información verificable sobre la localización, operación y estatus de cumplimiento ambiental de 17 mil estaciones de servicio y plantas de gas LP, es decir, el 92% de las instalaciones del sector en el país.
Con base en ese diagnóstico, la ASEA identificó que alrededor del 60% de las instalaciones registradas carecen de una autorización de impacto ambiental vigente o actualizada, en muchos casos como resultado de procesos administrativos heredados y de marcos competenciales que han cambiado a lo largo del tiempo.
Entre los principales beneficios de esta segunda etapa destaca la posibilidad de acceder a un esquema de regularización gradual que contempla la reducción de hasta 70% en las sanciones económicas, siempre que las instalaciones no representen un riesgo inminente para la población, la seguridad operativa o el medio ambiente. Este incentivo busca facilitar el cumplimiento de obligaciones ambientales pendientes, evitar clausuras innecesarias y promover la corrección administrativa de irregularidades históricas, sin comprometer los estándares de seguridad ni la vigilancia regulatoria.
La segunda fase busca ordenar y homologar las autorizaciones ambientales sin sustituir el régimen ordinario de supervisión y sanción. El programa no crea nuevas obligaciones, no reemplaza permisos vigentes ni modifica estándares técnicos; se circunscribe a instalaciones inscritas en el RENAGAS y excluye a quienes proporcionen información falsa, enfrenten procedimientos por delitos ambientales graves o representen riesgos significativos para la población o el medio ambiente.
La autoridad reguladora, adscrita a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), subrayó que el enfoque del programa es preventivo y de reducción de riesgos, con reglas claras y un esquema gradual que privilegia la regularización administrativa de operaciones que, en los hechos, resultan indispensables para el suministro de combustibles.
El acuerdo también reconoce a las instalaciones que han avanzado por la vía voluntaria de auditoría y certificación ambiental, como los programas de Industria Limpia o Calidad Ambiental, al considerar ese desempeño como un compromiso verificable de mejora continua, sin que ello implique la sustitución de obligaciones legales.
La puesta en marcha de la segunda fase del RENAGAS se inscribe en la política ambiental del Gobierno de México y en la estrategia de ordenamiento del sector hidrocarburos, con el objetivo de fortalecer la seguridad industrial y la protección al medio ambiente, al tiempo que se brinda certeza jurídica a las personas reguladas y se evita afectar la continuidad del suministro de gasolinas y gas LP.