Un presunto esquema de desvío de recursos en la embajada de México en Reino Unido habría operado durante años sin ser frenado, pese a que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) recibió más de 40 alertas internas sobre irregularidades, de acuerdo con una investigación periodística.
La indagatoria señala que durante la gestión de Josefa González Blanco Ortiz Mena al frente de la representación diplomática en Londres se detectaron anomalías administrativas, financieras y laborales, que incluían pagos sin comprobación, contratos irregulares y fallas en los controles internos.
Entre los hallazgos destacan inconsistencias en registros contables, falta de documentación en gastos y posibles usos indebidos de recursos públicos, lo que evidenciaría un manejo discrecional del presupuesto asignado a la embajada. Auditorías internas advirtieron sobre riesgos de corrupción y señalaron deficiencias en la supervisión administrativa.
Asimismo, se menciona que la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada por Alicia Bárcena, tuvo conocimiento de estas irregularidades a través de múltiples reportes y denuncias formales, sin que se implementaran medidas oportunas para detenerlas.
Las alertas incluían quejas de personal diplomático, observaciones de órganos de control y reportes internos que documentaban fallas estructurales en la operación de la sede. A pesar de ello, la falta de respuesta institucional permitió que las irregularidades continuaran.
El caso se suma a señalamientos previos sobre la gestión en la embajada, donde también se reportaron problemas de acoso laboral, alta rotación de personal y un deterioro en el ambiente de trabajo, lo que impactó el funcionamiento de una de las principales representaciones diplomáticas de México en Europa.