Documentos registrales revelan que Luis Alfonso Torres Torres, excuñado y socio de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, adquirió en 2024 un terreno colindante con la planta de Toyota en Tijuana por 400 mil pesos en efectivo, cuatro meses antes de anunciarse una inversión millonaria de la armadora japonesa. Actualmente, el predio de 13 mil 174 metros cuadrados tiene un valor estimado de 13 millones de pesos, lo que representa una ganancia de 3 mil por ciento en apenas dos años.
El terreno fue comprado por el hermano de Carlos Alberto Torres Torres, entonces esposo de la mandataria, lo que ha generado cuestionamientos sobre posibles beneficios familiares derivados de la inversión privada en la región.
De acuerdo con la investigación, los hermanos Carlos Alberto y Luis Alfonso Torres Torres son indagados por la Fiscalía General de la República (FGR) por presuntos delitos relacionados con tráfico de hidrocarburos, lavado de dinero y delincuencia organizada.
La operación inmobiliaria se considera un negocio redondo, pues el valor del terreno se multiplicó tras el anuncio de la expansión de Toyota en Baja California, lo que incrementó la plusvalía de las zonas aledañas a la planta.