El más reciente arancel del Gobierno de Estados Unidos sobre el jitomate mexicano, fijado en 17.09 %, representa un impacto “letal” para los productores de San Quintín, en Baja California, advirtió Roberto Valero Berrospe, presidente del Centro de Estudios Económicos de esa entidad y académico de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
Valero explicó que ocho de cada diez jitomates cultivados en San Quintín se destinan al mercado estadounidense, lo que deja a la región en situación altamente vulnerable tras la imposición del arancel. Según cifras oficiales, la producción agrícola de Baja California registró una caída del 21.4 % durante 2024; para el ciclo primavera–verano 2025, se sembraron 829 hectáreas, de las cuales 629 corresponden a agricultura protegida y 203 a cielo abierto.
El arancel ha intensificado la presión sobre un sector que abastece más del 90 % del tomate fresco que importa EE. UU. desde México, valorado en más de 3 mil millones de dólares anuales, y que genera alrededor de 500 mil empleos directos en el país. Expertos estiman que la medida podría provocar una disminución de entre 5 % y 10 % en las exportaciones mexicanas, con pérdida potencial de hasta 200 mil empleos agroindustriales.
Productores de San Quintín y Baja California han buscado alternativas diplomáticas y comerciales para amortiguar el efecto, incluyendo la exploración de nuevos mercados y productos alternativos como pimientos, aunque reconocen que se trata de una transición difícil y costosa.