El saldo de víctimas mortales por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio continúa aumentando. Las autoridades reportaron este lunes que el número de fallecidos llegó a 6 mil 125 personas, cifra que representa un incremento de 579 muertes respecto al balance oficial anterior, difundido un mes atrás.
La actualización fue presentada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien informó además que 60 mil 992 personas han recibido atención médica desde que ocurrieron los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que afectaron principalmente la zona norte del país.
El nuevo informe oficial forma parte de la fase de reconstrucción impulsada por el gobierno venezolano y contiene datos relacionados con la situación habitacional derivada de la emergencia. Según el balance, se han evaluado 43 mil 679 viviendas, de las cuales 25 mil 325 fueron consideradas habitables. No obstante, 9 mil 866 presentan restricciones para su ocupación y 6 mil 433 fueron catalogadas como de alto riesgo.
Las autoridades también señalaron que han sido entregadas 287 viviendas a familias afectadas y que se han retirado más de 346 mil toneladas de escombros como parte de las labores de recuperación en las zonas impactadas por el desastre.
Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos y colectivos ciudadanos han cuestionado la falta de actualización sobre el número de desaparecidos. La ONG Provea exigió al gobierno transparentar esta información, al señalar que la última cifra oficial fue difundida el 25 de junio y reportaba 157 personas sin localizar.
Diversas iniciativas ciudadanas sostienen que la magnitud del problema podría ser mucho mayor. Algunos grupos aseguran que existen más de 29 mil personas reportadas como desaparecidas, aunque advierten que no existe un registro público verificable que permita confirmar o descartar dichos reportes.
La situación de las víctimas formará parte de la agenda de conversaciones entre representantes del gobierno venezolano y sectores de oposición que recientemente iniciaron un proceso de diálogo con apoyo internacional. Entre los temas a discutir se encuentran la atención a los damnificados, la reconstrucción de las comunidades afectadas y otras cuestiones políticas relacionadas con la transición democrática.
Mientras tanto, organismos internacionales mantienen la atención sobre el impacto económico de la catástrofe. Estimaciones del Banco Mundial calculan que los daños materiales provocados por los terremotos ascienden a aproximadamente 19 mil 600 millones de dólares, una cifra que podría afectar el ritmo de recuperación económica del país durante los próximos años.