En México se esperaba que la generación de “oro” por fin llegaría en su “prime” futbolístico, con una mezcla de experiencia y juventud ; Giovani dos Santos y Hector Moreno representaron a los también llamados “niños heróes” y la probada experiencia en el viejo continente de Rafa Márquez, Javier Hernández, Hector Herrera, Andrés Guardado, Guillermo Ochoa y Javier Aquino.
Los aztecas tuvieron que empezar contra el potente cuadro de Camerún, en su primer partido en el mundial superó a los africanos (1-0) pese a ver cómo le anulaban dos goles legales por fueras de juego inexistentes.
De modo que en el minuto 62´ llegó el gol, porque en el fútbol, como en la vida, lo inevitable termina por llegar. Herrera filtró un pase para Gio y éste se topó con el meta camerunés. No era su noche, tampoco parecía la de Peralta, algo fallón. Pero el lagunero se desquitó empujando el rechace suelto en el área. Las miradas apuntaron al árbitro y a su cuadrilla, temerosos por si había un nuevo tanto anulado; asi, México sumó sus primeros tres puntos.
En el partido clave contra el anfitrión, los hombres de Scolari no pudieron conel carácter azteca y tuvieron que firmar un empate con México que dejó la clasificación de ambos para los octavos del mundial en el aire.
Pese a completar un partido muy discreto, Brasil no se llevó los tres puntos porque la canarinha se encontró con Memo Ochoa, que realizó varias intervenciones prodigiosas para acordar el reparto de puntos.
Para cerrar la fase de grupos, tocó enfrentar a Croacia. El partido lo comenzó empujando el cuadro eurepeo, con un Modric muy participativo, pero México fue creciendo hasta anular a su rival.
El duelo se rompió en un saque de esquina que cabeceó picado Rafa Márquez. Pletikosa reaccionó lento y México acarició los octavos.
En apenas diez minutos, del 72´ al 82´, llegaron los tres goles de México. Un tiro a la escuadra de Guardado culminó una contra perfecta para hacer el segundo. “Chicharito” Hernández, en otro córner que peinó Márquez, finiquitó el encuentro.
En octavos el gol de Giovani al 48 nos hizo soñar. Un zurdazo calentó el mundial más de lo que estaba.
Perdiendo, Holanda enseñó su lado más ofensivo y buscó el empate por todos los caminos posibles, cerca del final, Ochoa que llevaba el chaleco antibalas ya no aguantó más. Era demasiado. Sneijder lo fusiló con un derechazo y Huntelaar le remató de penalti. Así es cómo todos recordaremos el famoso: ¡no era penal!. Fue una generación que logró empatía con la afición mexicana, pero una vez más, jugamos cómo nunca y perdimos cómo siempre.
¡Nos leemos el viernes!