Jaime Arturo Ruiz | @
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- En México, la carne asada no es solo una forma de cocinar: es un ritual social profundamente arraigado que articula reuniones familiares, celebraciones informales y fines de semana entre amigos.
- Aunque históricamente vinculada al norte del país —particularmente a ciudades como Monterrey—, esta práctica ha evolucionado en los últimos años, impulsada por cambios en los hábitos de consumo y el auge de las plataformas digitales.
Hoy, organizar una “carnita asada” ya no implica necesariamente recorrer mercados o supermercados. La digitalización del consumo ha simplificado el proceso: desde cortes de carne hasta botanas, bebidas y hielo pueden solicitarse con unos cuantos clics. Este cambio responde a una demanda creciente de practicidad en contextos urbanos, donde el tiempo disponible y la movilidad condicionan las dinámicas sociales.
En ese contexto, cifras recientes de DiDi Shop correspondientes a 2025, en el marco del Día de la Carne Asada (27 de abril), evidencian la magnitud de esta transformación. Durante el último año, la plataforma registró más de un millón de pedidos de carne de res, cerdo, pollo y carnes frías en todo el país.
El dato no es menor: representa un crecimiento cercano a 20 veces en comparación con 2024, lo que confirma la consolidación del ‘delivery’ como canal clave para el consumo alimentario en México.
Uno de los hallazgos más reveladores es el cambio en la geografía del consumo. Contra la narrativa tradicional que sitúa al norte como epicentro de la carne asada, la Ciudad de México encabezó el número de pedidos de carne a través de la plataforma en 2025, superando a Monterrey.
Este desplazamiento sugiere no solo una expansión cultural de la tradición, sino también el peso demográfico y digital de la capital, donde la penetración de apps de entrega es significativamente mayor.
Detrás de la CDMX aparecen Tijuana, Guadalajara y Cancún, configurando un mapa diverso que refleja tanto la popularidad de la carne asada como la adopción tecnológica en distintas regiones del país.
El análisis temporal también ofrece pistas sobre el comportamiento del consumidor. Los domingos, entre las 14:00 y las 16:00 horas, concentraron el mayor volumen de pedidos a nivel nacional, consolidándose como el momento predilecto para este tipo de reuniones.
La correlación con eventos deportivos resulta particularmente significativa: el 6 de septiembre de 2025 —fecha en que se disputó un partido amistoso entre México y Japón— registró el pico anual de pedidos. Más que una coincidencia, el dato apunta a la estrecha relación entre el fútbol y las dinámicas de convivencia en torno a la comida.
El consumo no se limita a la proteína. Los acompañamientos confirman la lógica de la reunión social: durante 2025 se ordenaron más de 200 mil bolsas de hielo, más de 3 millones de bolsas de papas fritas y más de 4 millones de unidades de cerveza y refrescos de cola a través de la misma plataforma. Estas cifras delinean un patrón claro: la carne asada contemporánea no solo se mantiene vigente, sino que se adapta a las nuevas formas de consumo, donde la conveniencia y la inmediatez son factores determinantes.
En suma, la carne asada en México atraviesa una etapa de redefinición. Sin perder su esencia comunitaria, la tradición se integra a un ecosistema digital que amplía su alcance geográfico y facilita su organización. Lo que antes dependía de la logística y la planificación, hoy puede resolverse desde una aplicación móvil. Y en ese proceso, ciudades como la CDMX no solo adoptan la tradición: la reinterpretan y la lideran.