Investigadores de la Mayo Clinic y Cedars‑Sinai evalúan en la Estación Espacial Internacional (EEI) cómo el entorno de microgravedad impacta el crecimiento, la calidad y el potencial regenerativo de diversas células madre.
El trabajo, financiado por la NASA, incluye misiones desde 2024 en las que se reprograman células adultas en iPSC y células madre mesenquimales (MSC), hematopoyéticas (HSC) y cardiovasculares, entre otras. Los resultados preliminares revelan una expansión tridimensional más natural, con mejor viabilidad, potencial inmunosupresor y capacidad regenerativa en comparación con los cultivos terrestres.
Una próxima misión, prevista para el 3 de agosto, buscará producir iPSC completas en microgravedad, mientras que proyectos como InSPA‑StemCellEX‑H1, a bordo de Cygnus NG‑21, apuntan a generar células madre hematopoyéticas a escala clínica. Estos avances podrían revolucionar tratamientos para accidentes cerebrovasculares, enfermedades neurodegenerativas, cáncer y trastornos cardiovasculares.
Aunque los hallazgos son prometedores, persisten interrogantes sobre su seguridad a largo plazo, efectos de radiación, diferenciación tras el regreso a la Tierra y viabilidad para producir células madre a gran escala.