El gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, impulsó la disolución del Parlamento de Israel, conocido como la Knéset, con el objetivo de convocar elecciones anticipadas en medio de tensiones políticas dentro de su propia coalición gobernante. La iniciativa fue presentada por integrantes del bloque oficialista encabezados por el legislador Ofir Katz y recibió amplio respaldo en una votación preliminar.
La propuesta surge tras diferencias entre Netanyahu y partidos ultraortodoxos aliados, principalmente por desacuerdos relacionados con las exenciones al servicio militar obligatorio para estudiantes religiosos. El proyecto aún deberá pasar por distintas etapas legislativas antes de concretar oficialmente la disolución del Parlamento y fijar la fecha de los comicios.
De aprobarse definitivamente, Israel podría celebrar elecciones antes del plazo originalmente previsto para octubre de 2026. Analistas consideran que el proceso electoral podría desarrollarse en septiembre, mientras aumenta la presión política sobre Netanyahu debido a las críticas por su manejo de los conflictos regionales y los procesos judiciales que enfrenta.
Las encuestas recientes muestran un escenario complejo para la coalición gobernante, ya que diversos sectores opositores buscan reorganizarse para disputar el poder. Entre las figuras que podrían encabezar la oposición destacan el ex primer ministro Naftali Bennett y el líder opositor Yair Lapid, quienes han fortalecido alianzas rumbo a una eventual contienda electoral.