El Códice Azcatitlan regresó a México por primera vez desde el siglo XIX para ser exhibido temporalmente en el Museo Nacional de Antropología, donde permanecerá hasta el 31 de diciembre como parte de las actividades por los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia.
El manuscrito, perteneciente a las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia, podrá ser consultado por el público mexicano a partir de este 17 de septiembre. Su llegada forma parte de un intercambio cultural que también contempla el traslado a París del Códice Boturini, bajo custodia de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, señaló durante la inauguración que la solicitud para traer nuevamente el Azcatitlan al país tuvo como antecedente una iniciativa impulsada por integrantes de la comunidad ñañú de Ixmiquilpan, Hidalgo.
El intercambio permite que dos documentos relacionados con la peregrinación mexica sean presentados temporalmente a ambos lados del Atlántico: mientras el Azcatitlan se exhibe en la Ciudad de México, el Boturini será mostrado en Francia.
El manuscrito fue elaborado entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII y reúne un relato pictográfico sobre la migración de los mexicas desde Aztlan, su recorrido, el establecimiento de México-Tenochtitlan, la sucesión de gobernantes y los acontecimientos relacionados con la llegada de los españoles.
A diferencia del Códice Boturini, elaborado como una extensa tira de papel amate y con imágenes sin color, el Azcatitlan fue confeccionado sobre papel europeo y contiene representaciones policromas. Su relato se extiende hasta la conquista y los primeros años del periodo colonial.
El documento también refleja el encuentro entre diferentes tradiciones. En sus páginas conviven elementos de la escritura pictográfica mesoamericana con recursos incorporados después de la llegada de los europeos. Algunas partes del manuscrito se han perdido y determinadas imágenes continúan siendo objeto de interpretación por parte de especialistas.
El regreso temporal del códice también permitirá ampliar el trabajo académico en torno a su contenido. Jean-Charles Bédague, director de las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia, destacó la importancia de que investigadores de diferentes disciplinas, lenguas y tradiciones confronten sus perspectivas para profundizar en el estudio de los documentos.
El Azcatitlan será además una pieza central del Simposio Internacional de Códices Mesoamericanos, que se realizará del 22 al 25 de septiembre. El encuentro reunirá a especialistas para abordar aspectos relacionados con la investigación y conservación de estos documentos históricos.
El préstamo ocurre mientras Francia analiza nuevas vías para la restitución de patrimonio cultural
La exhibición temporal coincide con un proceso legislativo en Francia relacionado con la restitución de bienes culturales. La embajadora de México en ese país, Blanca Jiménez Cisneros, explicó que representantes mexicanos participaron en conversaciones con legisladores franceses durante la discusión de una nueva normativa.
La legislación francesa sobre restitución de bienes culturales fue promulgada el 9 de mayo de 2026. El nuevo marco establece un procedimiento que, bajo determinadas condiciones, permite devolver a otros Estados bienes culturales que hayan sido apropiados de manera ilícita, mediante una excepción al principio de inalienabilidad de las colecciones públicas francesas.
En junio pasado, senadores franceses presentaron además una propuesta específica para la restitución a México del Códice Azcatitlan y del Códice Borbónico. El primero se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, mientras que el segundo está bajo custodia de la Biblioteca de la Asamblea Nacional francesa.
Ese procedimiento legislativo es independiente del préstamo que actualmente permite la exhibición del Azcatitlan en México y del Boturini en Francia. Sin embargo, coloca el intercambio dentro de una discusión más amplia sobre la conservación, restitución y acceso al patrimonio cultural mexicano.
Jiménez Cisneros también destacó la participación de especialistas y funcionarios mexicanos en las conversaciones sobre la legislación francesa y señaló que la recuperación de bienes culturales constituye una línea de trabajo para México.
El intercambio también abre una etapa de colaboración académica entre instituciones de ambos países. Bédague señaló que las colecciones patrimoniales adquieren nuevos significados a partir de las preguntas que plantean los investigadores y de la confrontación de distintas perspectivas.
Mientras el Azcatitlan permanecerá en el Museo Nacional de Antropología hasta el 31 de diciembre, el Códice Boturini realizará el recorrido contrario para ser presentado en París. Ambos movimientos forman parte del programa cultural asociado al bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia.