En las últimas décadas se ha desarrollado el concepto de “peacebuilding”, que al castellano se ha traducido como construcción de paz. En países como México, personalidades de distintos perfiles y responsabilidades públicas lo han adoptado como un eufemismo o mantra para referirse a asuntos de seguridad e impartición de justicia, y a cada nuevo acto de violencia extrema, se hacen llamados en su nombre. Y como todo concepto social, es un término con diversos significados y que está en constante construcción.
En 1975, el sociólogo Johan Galtung creó el concepto de peacebuilding para señalar que los sistemas políticos, económicos o sociales generan conflictos, indicando que la sociedad debe construir capacidades locales para administrarlos y resolverlos. Décadas después, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo definió como una serie de medidas para evitar conflictos mediante el fortalecimiento institucional de los Estados-nación, acorde a las prioridades y necesidades locales, que permitan tener una paz y desarrollo sostenibles.
Regularmente, al hablar de peacebuilding, existen tres dimensiones o etapas: la primera consiste en deponer las armas y reintegrar a los combatientes a la sociedad; la segunda en fortalecer las capacidades institucionales para brindar servicios públicos de calidad en seguridad, justicia, educación, transporte, telecomunicaciones, etc.; y la tercera se enfoca en temas como empoderamiento de género, sensibilización ambiental, desarrollo de mecanismos de justicia transicional, etc.
A nivel internacional, existen principalmente tres tipos de instituciones que realizan estas intervenciones: organismos multilaterales como ONU, países como Francia, Estados Unidos o el Reino Unido, que tienen capacidad bélica, diplomática y económica para participar en este tipo de operaciones, y las organizaciones no gubernamentales y académicas, ya sean locales o globales. Sin duda, la institución global con más experiencia en el tema es la ONU, que desde principios de siglo ha desarrollado una comisión (UN Peacebuilding Commision) y un fondo internacional (UN Peacebuilding Fund) para organizar y financiar sus actividades en países devastados por guerras civiles, particularmente en África subsahariana.
Hoy que en México tenemos un fenómeno creciente de desplazados por la violencia en diversas regiones del país, es indispensable repasar lo que significa construir paz: desmovilizar a los generadores de violencia, fortalecer las capacidades institucionales para brindar servicios públicos de calidad y generar condiciones de vida en donde los derechos humanos no sean solo abstracciones. Nuestro país debe mejorar las capacidades institucionales de las agencias de seguridad, procuración de justicia y demás servicios públicos, evaluando constantemente lo que funciona y lo que no.
Que sepa la gente desplazada de Jerez y de decenas de regiones en el país que no están solos, y que el Estado mexicano debe corregir esta situación, porque hay experiencias internacionales que lo pueden ayudar. Construir paz no es hacer discursos para ganar elecciones o atrincherarse en el poder.