“La política es el arte de engañar” frase que se atribuye a Nicolás Maquiavelo y que parece tener como nueva forma de operación política el gobernador texano, Greg Abbott, ante la caída en la aprobación republicana en el estado fronterizo.
Y uno de los caminos que busca transitar con “propuestas novedosas” es el de la educación superior.
La más reciente “idea” es que las universidades públicas de Texas estarían obligadas a ofrecer a los estudiantes licenciaturas de tres años.
El congreso estatal recibió hace una semana esta propuesta como parte de la estrategia política de Abbott para reducir el costo de la educación universitaria para los texanos que, en promedio, se gradúan con una deuda económica superior a los 25 mil dólares.
El mandatario estatal sabedor que el voto de los estudiantes es importante en cada elección, busca disminuir estos montos y con ello “conquistar” la voluntad o por lo menos la simpatía hacia los representantes de su partido, el republicano.
Abbott pretende que las universidades públicas ofrezcan al menos 10 carreras que puedan completarse en tres años y con 90 horas crédito, cuando las licenciaturas normalmente requieren cuatro años y 120 horas crédito. Los estudiantes que terminen la universidad en tres años ahorrarían entre $15,000 y $35,000 dólares en colegiatura y gastos de manutención, según se lee en la propuesta del ejecutivo estatal.
Diversas encuestas y proyecciones políticas en los Estados Unidos dan una ventana de oportunidad para que en las cercanas elecciones los republicanos no pierdan el control de Texas, el gobernador no quiere que ese sea su legado.
Todo camino que evite la desaprobación social a la conducción del país por parte de Donald Trump es transitado por los republicanos.
Esta “propuesta” sobre las licenciaturas con un menor número de créditos están ganando popularidad en todo el país y el gobernador quiere implantarla.
Desde la Casa Blanca se ha impulsado las voces con un mensaje central… “se ofrece a los estudiantes una vía más rápida y económica para comenzar una carrera profesional”. Sin embargo, y en sentido contrario, los demócratas propagan que…” hay preocupación por el rigor de la formación que recibirían los estudiantes en un periodo más corto”
Lo cierto es que las licenciaturas de tres años que buscan avanzar en el país y no sólo en Texas están generando debates sobre el propósito de la educación universitaria.
Utilizar el sistema de educación con fines políticos nunca ha sido una buena fórmula en ningún país, pero Abbott y muchos republicanos parecen ignorarlo o más bien, a pesar de todo, aplicarlo.
Según información del propio gobierno anualmente se inscriben a las universidades públicas entre 2.5 y 3 millones de estudiantes y 86 por ciento de ellos son votantes potenciales.
@ncar7