A seis meses de la asunción de Javier Milei como presidente de Argentina, del partido La Libertad Avanza, la situación del país es extremadamente grave. Con el apoyo en la segunda vuelta electoral, en noviembre pasado, de la ahora dividida Alianza derechista Juntos por el Cambio, Argentina enfrenta una recesión económica, disparado desempleo, una pobreza que supera el 55% y una cifra de indigencia que se ha duplicado a más del 18%. En medio de esta crisis, Milei recurre a amenazas y ofrecimientos, que rozan la corrupción, para intentar que los senadores aprueben la controvertida Ley de Bases, cuyo debate se realizará este jueves.
Durante su campaña, Milei prometió "combatir a la casta", refiriéndose a los partidos políticos tradicionales. Usó una motosierra como símbolo de su promesa de ajustes drásticos, que finalmente han afectado a la mayoría de la población, incluidos trabajadores, jubilados, enfermos, discapacitados, mujeres y víctimas de femicidio. Con un discurso negacionista, Milei ha intentado desmantelar los organismos de derechos humanos que han posicionado a Argentina como líder en la lucha contra la impunidad.
En sus primeros seis meses, el gobierno de Milei ha sido señalado como el peor en la historia reciente del país. La destrucción de instituciones y organismos de salud, educación, ayuda social y cultura ha sido brutal. Su principal objetivo parece ser alinear a Argentina con los intereses de Estados Unidos e Israel, especialmente dado su estrecho vínculo con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Este alineamiento ha llevado a Milei a votar en contra de la creación de un Estado Palestino en organismos internacionales, violando normas constitucionales en política exterior.
En política interior, Milei ha profundizado la brecha entre la capital y las provincias, anulando el federalismo y negando a los gobernadores la coparticipación de recursos que les corresponde. Amenaza con llevar a la quiebra a sus estados, retrocediendo al siglo XIX en términos de gobernanza.
Según encuestas publicadas en Página/12, "siete de diez consultores sostienen que la imagen del presidente está en franca caída". Con un 55% de imagen negativa, Milei tiene más opiniones desfavorables que positivas, y su popularidad a seis meses de mandato es muy inferior a la de sus predecesores - Mauricio Macri, Cristina Kirchner y Alberto Fernández. Incluso su propio electorado muestra signos de desilusión.
Actualmente, Milei está empeñado en lograr la aprobación de la Ley de Bases, enfrentándose no solo a los diputados opositores, a quienes llama "degenerados fiscales", sino también a la justicia. El nuevo jefe de gabinete, Guillermo Franco, cuestiona: “¿Qué derechos tiene la justicia a meterse con las decisiones del gobierno?”, refiriéndose a una orden judicial para repartir toneladas de alimentos secuestrados en galpones del Ministerio de Capital Humano.
Este jueves, mientras Milei viaja a Europa, el Senado debatirá la Ley de Bases. Se espera una movilización masiva convocada por las centrales sindicales, gremios, estudiantes, docentes universitarios y movimientos sociales, quienes se oponen a los puntos más controvertidos de la ley y a las políticas del gobierno actual.
Foto por AFP