El 23 de septiembre de 1965, en Ciudad Madera, Chihuahua, trece idealistas se lanzaron contra un cuartel militar. No eran soldados, sino maestros rurales, estudiantes normalistas y campesinos pobres. Habían planeado un ataque mayor, con decenas de participantes, pero la lluvia y la precariedad redujeron el contingente. Apenas contaban con rifles de cacería y viejas escopetas; sin embargo, llevaron consigo la convicción de que la justicia social merecía el riesgo.
Archivos oficiales y crónicas de la época recuerdan que la operación fracasó por factores imprevistos. El cuartel estaba mucho mejor resguardado de lo que imaginaron, había más de cien soldados, cuando esperaban unos treinta. Y para su mala suerte, un tren de carga pasó justo durante el ataque, iluminando con sus faros las posiciones de los guerrilleros. Ocho de ellos murieron ahí; cinco lograron huir heridos hacia la sierra, perseguidos por un aparato militar que los buscó sin descanso.
La represión fue brutal. El gobernador ordenó enterrar a los caídos en una fosa común, negando a las familias el derecho al duelo. Intentó borrar la memoria, pero el pueblo rescató la historia. En escuelas, ejidos y rancherías se susurraba con orgullo que había jóvenes dispuestos a enfrentar al régimen priista, represor y autoritario.
El asalto al Cuartel Madera fue más que un ataque militar. Era la materialización del hartazgo por la concentración de la tierra en manos de unos cuantos, la explotación forestal que enriquecía a empresas extranjeras, la pobreza de los campesinos y el desprecio oficial hacia quienes exigían justicia. Los maestros rurales fueron pieza clave: conocían de cerca la miseria de los niños descalzos y la cerrazón de un sistema que castigaba al que reclamaba.
La historia recuerda a Madera como el primer asalto guerrillero de la etapa contemporánea en México. Y aunque fue derrotado, sembró conciencia. De esa raíz nacieron movimientos posteriores, como la Liga Comunista 23 de Septiembre, que adoptó la fecha como bandera. Los años setenta fueron escenario de guerrilla urbana y gran represión, con muchos desaparecidos. Pero esa lucha radical también dejó una lección amarga: la violencia no bastaba para transformar un país tan grande y complejo.
Seis décadas después, la Cuarta Transformación es heredera natural de esas causas, pero con un camino distinto: el pacífico, el democrático, el de “no romper un solo vidrio”, como tantas veces repitió Andrés Manuel López Obrador. Donde los jóvenes de 1965 encontraron cerrazón y balas, hoy hay urnas y votos, programas sociales, diálogo y puertas abiertas. Hace 60 años se intentó tomar un cuartel, ahora se conquistó el poder político con la fuerza de la organización popular.
El homenaje a Madera, a sesenta años, no busca romantizar la violencia, sino reconocer la dignidad histórica que representó. Los caídos de aquella madrugada no buscaban gloria personal: buscaban justicia para los pobres, tierra para quien la trabaja, dignidad para los olvidados. Su sacrificio abrió una grieta en el muro autoritario. Esa grieta, con el tiempo, con la lucha social, se abriría hasta permitir que millones de mexicanos eligieran otra vía: la pacífica, la electoral, la de la conciencia política.
La 4T honra esa memoria al demostrar que sí es posible transformar sin disparar una bala, con programas sociales, reformas legales y participación ciudadana. Es la culminación pacífica de aquel sueño inconcluso. Y así, recordar Madera no es mirar con nostalgia la derrota, sino agradecer la semilla de rebeldía que hoy florece en paz.
ENTRE GITANOS
PRIMER INFORME CAPITALINO
En la página de internet del Congreso de la Ciudad de México, ya se puede consultar el Primer Informe de Gobierno que envió Clara Brugada, jefa de Gobierno capitalina. Un documento muy completo, con 514 páginas de logros y avances, que merecen ser revisados con calma. Estudiosos, periodistas, pero sobre todo la ciudadanía, deben leerlo. Falta el acto oficial de rendición de cuentas ante el Congreso local. Ya habrá oportunidad de dedicarle una columna a este primer año de gobierno.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com