La declaratoria de la Ruta Wixárika como patrimonio mundial de la Unesco representa un paso significativo en la defensa del territorio sagrado de Wirikuta, mediante el cual se pretende frenar el avance del “monstruo” de las concesiones mineras, advirtieron activistas del pueblo wixárika.
El abogado y representante del Consejo Regional Wixárika para la Defensa de Wirikuta, Santos de la Cruz, explicó que la postulación busca preservar una red ceremonial ancestral de más de 500 km que atraviesa comunidades en Nayarit, Jalisco, Zacatecas, San Luis Potosí y Durango. La iniciativa sería un reconocimiento global que integraría espacios como Cuyetsarie, Cupuri Mutiú, Huiricuta y Tatei Matiniere.
La ruta, que ha sido objeto de lucha desde al menos 2009, se enfrenta al riesgo de explotación minera en zonas protegidas. A pesar de estar dentro de una reserva ecológica estatal, se han otorgado concesiones que activistas califican como una amenaza directa para los proyectos comunitarios y ceremoniales, según la narrativa del “monstruo” minero.
Los wixárika solicitan que la gestión de estos sitios ceremoniales sea liderada por autoridades tradicionales, como los jicareros, y no por instancias oficiales sin representación comunitaria. También exigen que se prohíba la minería en estas áreas y se eleve la protección a nivel federal, mediante amparos legales y la inclusión efectiva de autoridades tradicionales en los organismos administrativos de conservación.
El trámite de inscripción ante la Unesco, en curso durante la 47ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial en París, podría detonar recursos y nuevas políticas que impidan el desarrollo de proyectos mineros en sitios sagrados. Para los activistas, la declaratoria no solo significará protección legal internacional, sino una afirmación del derecho ancestral a preservar territorios espirituales y culturales.
Foto por Cuarto Oscuro