Todos los seres humanos necesitamos vivir con dignidad. Esta es inherente a nuestra calidad de personas y gracias a esta podemos llevar vidas plenas. Sin embargo, en años recientes ha surgido una discusión respecto a la dignidad: ¿hasta dónde se extiende?
Mientras que algunas personas sostienen que la dignidad sólo necesaria en vida, hay muchas otras que argumentan que debe trascender a otros aspectos, por ejemplo, a la muerte, a la muerte digna.
En este último supuesto se ubica Samara Martínez, activista y conferencista que todos los días lucha para que las personas tengan derecho a la muerte digna. Ella, como una persona que sufre de enfermedades crónico-degenerativas, vio la importancia de la existencia de una iniciativa que reformara la Ley General de Salud con el fin de que se añadiera un título referente a la eutanasia y se eliminara su prohibición contenida en el mismo ordenamiento.
Samara impulsó esta iniciativa o “Ley Trasciende” y además consiguió el apoyo de las Senadoras Claudia Edith Anaya Mota, Lilia Margarita Valdéz Martínez, Reyna Celeste Ascencio Ortega, Geovanna Bañuelos de la Torre y los Senadores Francisco Daniel Barreda Pavón y Luis Donaldo Colosio Riojas.
En principio, dentro de la exposición de motivos la iniciativa explica que la actual Ley General de Salud prohíbe la eutanasia, lo cual, para las personas que sufren de una enfermedad terminal o enfermedad crónico-degenerativa discapacitante implica la prolongación innecesaria de su sufrimiento.
De igual manera, se exponen preocupantes cifras sobre padecimientos irreversibles. Por ejemplo, en 2022, según datos del INEGI se reportaron 89,574 defunciones por tumores malignos relacionados con el cáncer.
Por su parte, también existen datos sobre enfermedades como la Esclerosis Lateral Amiotrófica, Alzheimer y Enfermedad Renal Crónica y la cantidad de personas que, desafortunadamente, las padecen y no han encontrado tratamiento posible.
La muerte digna, como también se explica en la exposición de motivos, es el derecho a acceder a una muerte sin sufrimiento en la cual las personas puedan tener control sobre su proceso de muerte. Así, si esta se garantiza, se respetan los derechos humanos de la vida, la dignidad, libre desarrollo de la personalidad y a no ser sometido a tratos crueles e inhumanos.
La “Ley Trasciende” se sustenta, esencialmente, en tres pilares. La autonomía personal y la eutanasia como expresión de esta; la dignidad humana en aras de proteger los derechos humanos; y el acceso universal a la salud.
Morir con dignidad y sin sufrimiento es de igual importancia que vivir de la misma manera. Samara, como una de las voces de personas sin derecho a la eutanasia y además como persona que sufre de padecimientos de salud, entiende esto como nadie. Esperemos que nuestros legisladores no hagan caso omiso de esta iniciativa, la aprueben y así, respeten la dignidad de las personas enfermas terminales.
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