La producción de tequila en nuestro país a partir del agave inició en 1538, cuando los primeros fermentados de agave comenzaron a producirse en la región de Jalisco. Con la llegada de la destilación árabe e hispana tras la conquista, la bebida evolucionó del pulque al mezcal y finalmente, a lo que hoy se llama tequila. Fue Don Cenobio Sauza (fundador de Casa Sauza/1873) quien estableció oficialmente el nombre "tequila" para la bebida. El crecimiento de esta industria ha sido excepcional. A 487 años, la industria del tequila en México ha llegado a niveles inimaginables, igual que sus daños ambientales.
En 2025, la categoría tequila/mezcal alcanzó 6,400 millones de dólares en ventas. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que la exportación anual de mezcal y tequila alcanzó alrededor de 184.8 millones de litros. Tequila Casa José Cuervo, Casa Corralejo, Casa Sauza, Casa Herradura, Tequila Casa Don Julio, Tequila Centinela, Tequila San Marías de Jalisco, Tequila Siete Leguas y Bacardí & Cazadores, son las tequileras más poderosas. Jalisco es el estado principal productor en sus municipios de Arandas, Tequila, Jesús María, San Gabriel y Zacoalco de Torres. Las zonas de mayor producción están en el valle de Amatitán-Tequila, donde se originó la producción de tequila alrededor de la ciudad de Tequila (55 km al oeste/Guadalajara) y en la región de Los Altos, alrededor de la ciudad de Arandas.
Una destacada corporación agroindustrial del sector de gran relevancia en el mercado y comercializadora de un alto volumen internacional, con el fin de solucionar sus retos agrícolas, contrató a un experto agrónomo de primer nivel (con vasta trayectoria científica y técnica, egresado de instituciones públicas de investigación y alta especialización en la innovación del desarrollo del campo). Hace 17 años tuve la oportunidad escuchar a este especialista y me señaló que, debido al uso permanente de herbicidas (tóxicos, como el glifosato, paraquat o el ácido 2,4 D diclorofenoxiacético) y de urea (fertilizante químico ácido), sus miles de hectáreas de cultivo de la planta estaban casi muertas, al permitir el crecimiento de solo 10 de cada 100 nuevas plántulas. Problema que corrigió en 6 años abandonando estas sustancias químicas tóxicas que reducen la actividad biológica de los suelos, utilizando solo sustancias de origen natural. Al lograr superar con éxito su inconcebible crisis (el especialista calculó en 9,000 mdp sus pérdidas) obteniendo la muerte de solo 6 de cada 100 plántulas nuevas. Este es el mejor ejemplo de que las malas costumbres de los empresarios al usar sustancias sintéticas (tóxicas) pierden productividad del suelo y mucho dinero.
En cuanto a la irresponsable contaminación de los cuerpos de agua a donde indebidamente las tequileras vierten sus aguas residuales terriblemente contaminadas con vinazas destruyendo la vida de nuestros ríos. La pregunta es: ¿hasta cuándo actuarán la Conagua y la Profepa.?
*Carlos Alvarez Flores es consultor ambiental. Experto en gestión de residuos y cambio climático. Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
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