La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, suspendió la última parte de su visita institucional en México y regresará a España, luego de las protestas en su contra por sus declaraciones sobre el país y los pueblos originarios, así como por su participación en un homenaje a Hernán Cortés.
En un comunicado, Díaz Ayuso acusó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, de “boicot” y de incurrir en una “deriva totalitaria”. La dirigente madrileña afirmó que el gobierno mexicano amenazó con cerrar el complejo donde se celebran los Premios Platino si ella asistía, aunque el grupo Xcaret, organizador del evento, negó categóricamente haber recibido presiones oficiales y explicó que la decisión de retirarle la invitación respondió a sus “desafortunadas declaraciones”.
La presidenta madrileña ya no acudirá a la gala en la Riviera Maya ni a Monterrey, donde tenía previsto reunirse con empresarios y visitar el Instituto Tecnológico de Monterrey. Según su versión, el clima de hostilidad generado por el gobierno mexicano la obligó a cancelar la agenda y volver a Madrid.
Las críticas se intensificaron en España. Desde el Partido Popular, el senador Alfonso Serrano calificó al gobierno mexicano de “fascista”, mientras que otros políticos como Carlos Martínez Gorriarán señalaron que la reacción contra Ayuso refleja la intolerancia de la “paleoizquierda mexicana”. En contraste, voces de la izquierda madrileña ironizaron sobre el viaje, acusando a la presidenta de haberlo convertido en “vacaciones pagadas”.
Ignasi Guardans, político catalán, respaldó la postura de Sheinbaum al considerar legítimo que México se plantara ante una representante extranjera que, en su opinión, utilizó su cargo para insultar al país.