A su regreso de las vacaciones de fin de año, un periodista le pidió a Trump, le ampliara la información de la idea de integrar las frías tierras de Groenlandia a los Estados Unidos y fiel a su estilo, confundió más que aclarar.
Lo que ya quedó claro es su obsesión por la masa ártica.
Esta idea de Trump que ha llegado a niveles increíbles gestando una tensa relación con la Unión Europea en donde la retórica agresiva no excluye la ruta militar, a pesar de que ha trascendido que varios de sus asesores dudan que el mandatario de este paso tan drástico.
Las voces de influyentes republicanos se han dejado escuchar y piden al presidente que utilice el camino arancelario en esta compleja ruta de “negociación”.
Y no es imposible que Trump decida pasar de las presiones impositivas contra Europa, al camino de las armas, sobre todo si recordamos que hace unos días la vocera de la Casa Blanca Anna Kelly dijo…” que toda la administración está preparada para ejecutar cualquier plan para adquirir Groenlandia que el presidente elija”.
¿Una guerra para conquistar un territorio? es la pregunta que muchos estadounidenses se hacen.
Incluso hace un par de días, Trump fue claro sobre su deseo de anexar Groenlandia y al ser cuestionado sobre hasta dónde estaría dispuesto a llegar para adquirir la isla, respondió diciendo "ya lo verán".
Lo cierto es que los movimientos y amenazas del inquilino de la Casa Blanca para hacerse del control de este territorio llegó hasta Suiza, al Foro Económico de Davos, pero también muchos otros escenarios de la política internacional en donde incluso la presidente de la Unión Europea, Ursula Von der Leyen, habló de una respuesta "unida, firme y proporcionada" a la subida de aranceles con la que se quiere castigar a los europeos por su respaldo a la posición de Dinamarca de no ceder ni negociar la soberanía de la isla situada en el Ártico.
Y es que, desde que volvió a la Oficina Oval, el dirigente republicano argumenta que "necesita" esta isla, rica en minerales y tierras raras por motivos de seguridad nacional para evitar que Rusia y China impongan su hegemonía en el Ártico.
Ocho países europeos manifestaron su firme oposición a ese plan expansionista y enviaron una misión militar de exploración la semana pasada. Todos son miembros de la OTAN, entre ellos: Reino Unido, Alemania y Francia, las principales economías del continente.
El muy controvertido presidente Trump respondió a estos cuestionamientos doblando la apuesta y anunció una escalada paulatina de aranceles para las naciones que impidan alcanzar esta anexión. Ni los Estados Unidos ni Europa parecen estar dispuestos a ceder a pesar del alto costo que podría generarse con un enfrentamiento armado.
@ncar7