Por José García Sánchez
Como si no hubiera sido suficiente lección la pandemia para la estructura del neoliberalismo ahora, sus líderes, conscientes de la agonía que vive su política económica, inventaron El Gran Reinicio, espectáculo que debe tener su traducción y correspondencia no sólo al inglés sino una referencia clara a la tecnología.
Great Reseat, El Gran Reinicio, expresión sugerida por el príncipe Carlos de la rancia monarquía inglesa, conjuntamente con el Coordinador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, en el Foro Económico Mundial de 2020. Es el mismo capitalismo de siempre, pero con algunas aparentes consideraciones contemporáneas como la protección al ambiente y la reconsideración de los salarios; sin embargo, en el resto de las condiciones siguen explotando, intentan recuperar, a como dé lugar, las pérdidas que dicen tener a causa de la pandemia.
Quieren darle oxígeno a lo que ya no respira. Pronostican un nuevo orden mundial donde se restablezca lo que no sirvió para todos. Es decir, en lo inoperante quieren repetir experiencias donde no hay sustentabilidad, ni fuerza de trabajo que lo acepte, ni sociedad que lo resista, a pesar de que aseguran ponderar, ahora sí, la sensibilidad social, que sigue siendo desconocida para quienes acuñan este vocablo y lo injertan a un modelo económico que agoniza.
Klaus Schwab, el fundador y coordinador del FEM, junto con el economista Terry Malleret, escriben en su libro Covid-19 The Great Reset: “La pandemia representa una rara ventana de oportunidad para reflexionar, reimaginar y reiniciar el mundo”. Se trata de un texto que puede conseguirse gratuitamente por internet, porque su objetivo es eminentemente propagandístico.
El Gran Reinicio surge como una aparente ofensiva que no es más que muestra del temor que guardan las viejas estructuras económicas mundiales ante quienes la pandemia les descubrió su inoperancia. La globalidad, el neoliberalismo, el capitalismo salvaje inevitablemente se convirtieron en esclavismo o simplemente lo preservaron en la oscuridad de la producción, ahora crean su reingeniería.
Señalan con espectacularidad estar preocupados por el ambiente y designan el cambio climático, propio de todo planeta vivo, como algo que debe evitarse, cuando en realidad deben combatir el calentamiento global, del que son responsables ellos. Las grandes chimeneas no las crearon los asalariados para su beneficio.
Retoman las bases más añejas del capitalismo para seguir practicándose, como la guerra, porque siempre ha sido un medio y un fin en su paso por el planeta. Como negocio en la venta de armamento y como medio para invadir territorios cuya riqueza natural deben enajenar.
De nuevo la solución a los problemas intentan dictarse desde la élite, los que se consideran dueños del mundo muestran sus alternativas con la espectacularidad que les permite difundir profusamente las ventajas de un proyecto que no sólo es muy viejo, está prácticamente muerto.
Twitter: @Josangasa3