La presidenta de México, antes de que la ruptura terminara por concretarse, llevó a cabo ajustes internos en Morena para reacomodar las piezas del ajedrez político. La llegada de Ariadna Montiel respondió, en esencia, a la necesidad de reabrir los canales de diálogo con los partidos aliados, vínculos que se habían deteriorado bajo la conducción de Luisa María Alcalde. Era evidente que estos movimientos alterarían el tablero electoral, sobre todo para organizar y planear la etapa que se aproxima.
Hasta ahora, lo que se ha observado es que la dirigencia nacional de Morena ha logrado sentar a las tres estructuras de la coalición para iniciar la negociación de los espacios que estarán en disputa. De ahí su presencia constante en reuniones y encuentros estratégicos. Apenas hace unos días, mediante una conferencia de prensa, se confirmó que la alianza quedó pactada en 16 de las 17 entidades federativas. Esto deja claro que no hubo condiciones para un acuerdo en San Luis Potosí, donde el Partido Verde se perfila con fuerza para ganar la gubernatura.
En el marco de esta toma de decisiones, se sabe que habrá una enorme tensión, pues Morena, al menos así lo ha ido esbozando, querrá abanderar el mayor número de gubernaturas. Sabemos que Morena es, de ese sistema de partidos, quien más simpatizantes y militantes tiene en su causa; sin embargo, eso no es suficiente para llegar a la meta de concretar la mayoría calificada en San Lázaro. El simple hecho de sumar y echar mano de los aliados le permite realizar cálculos. Seamos sinceros: las tres fuerzas, en sí, han hecho posible que la balanza se incline hacia un lado. Por eso se han desencadenado una serie de posicionamientos y posturas. Al optar por una alianza, sobra decir, es lógico que habrá reacomodos; o sea, los partidos que acompañarán al partido guinda no solo harán valer su derecho de encabezar enclaves, sino que lo reclamarán por lo que se ha ido aportando a lo largo de estos dos sexenios.
Será a mediados de julio cuando sabremos el desenlace de quiénes cargarán con la estafeta de la coalición Seguimos Haciendo Historia. Estas semanas, por lo tanto, serán cruciales para negociar en la mesa las posiciones. Quien tendrá un papel determinante, por su experiencia, será Alberto Anaya y Reginaldo Sandoval. Uno y otro, de manera presencial, serán partícipes del Proyecto Integral que ha constituido Ariadna Montiel. A partir de este momento, entonces, ambos tienen mucho margen de maniobra para respaldar o no candidaturas. Asumir eso, en definitiva, está convirtiéndose en una pieza crucial del engranaje. Es, en resumidas cuentas, un peso que harán valer para competir a la hora de que los reacomodos lleguen a su cauce.
Es muy razonable y hasta cierto punto lógico que el PT apriete el paso a estas alturas del partido. Se habla de Zacatecas y Michoacán. Si pusieran en una balanza esa decisión, por mucho, la estructura territorial del PT se inclinaría por el Solio de Ocampo. Y como las decisiones saldrán y se decretarán en la mesa de negociación, el PT, si se lo propone, puede obtener la coordinación. No hay que darlos por descontados, mayormente ahora que Reginaldo Saldoval y Alberto Anaya, máximos referentes del Partido del Trabajo, pueden cerrar un consenso con Morena y el Verde. Siendo así, el PT puede cargar sobre sus hombros si hay un gesto de voluntad del partido guinda. Quien tomaría ese papel, en definitiva, sería el coordinador de la fracción parlamentaria del PT en San Lázaro.
En concreto, es un buen momento para que la justicia social rinda frutos al Partido del Trabajo. Además de ello, esto calmaría las fuertes tensiones que se están viviendo en el seno morenista. Sería un viraje estratégico que, a la par de ello, evitaría pugnas y sobresaltos. De hecho, la prioridad es mantener un pacto de unidad y, por ende, evitar la confrontación, sobre todo ahora que las expresiones independientes meten mucha presión mediática. Estando de por medio la revalidación, se tendrá que superar cualquier prueba de fuego, máxime ahora que los aspirantes de Morena se rasgan las vestiduras. Al parecer no saben que, a nivel nacional, se está cocinando un acuerdo al más alto nivel para perfilar al PT en la carrera por la gubernatura de Michoacán. Eso es algo que no se pondrá a discusión, sino que es un tema que madurará con las tres dirigencias nacionales a través del consenso. Incluso, la principal apuesta es, asimismo, obtener el reconocimiento a su trabajo y a la aportación que ha realizado por décadas a favor de la lucha por la democracia.
Notas finales
Y como los tiempos se acortan, mantengo intactos mis pronósticos en base a todas las encuestas de opinión, principalmente las de mayor peso.
En Baja California, por ejemplo, Julieta Ramírez continúa posicionándose como la figura con mayor fortaleza; en Baja California Sur, las tendencias se inclinan de manera clara hacia Milena Quiroga; y en Sinaloa —uno de los bastiones más sólidos del oficialismo— todo indica que la senadora Imelda Castro mantiene una ventaja cómoda.
En Nayarit, donde la izquierda busca refrendar su triunfo, el panorama se ha ordenado alrededor de Héctor Santana. Un escenario similar se observa en Querétaro, donde Santiago Nieto avanza con paso firme.
En Aguascalientes, nuevamente, Nora Ruvalcaba aparece como la figura más competitiva, mientras que en Colima las mediciones siguen favoreciendo de manera consistente a Rosi Bayardo.
En Guerrero, pese al debate público en torno al tema del nepotismo, Félix Salgado continúa siendo el perfil con mayor respaldo social.
En Campeche, Pablo Gutiérrez se perfila con claridad, al igual que Gino Segura en Quintana Roo.
El caso de Tlaxcala resulta especialmente ilustrativo: la legisladora Ana Lilia Rivera conserva una ventaja de dos a uno prácticamente en cualquier escenario.
En Nuevo León, el anuncio de Tatiana Clouthier sobre su intención de competir por la gubernatura generó un efecto inmediato: domina los ejercicios internos con una ventaja amplia.
En Chihuahua, todo apunta a que la candidatura recaerá en un hombre, y el perfil más sólido es Cruz Pérez, alcalde de Ciudad Juárez. Él, de hecho, muy pronto solicitará licencia y se meterá de lleno al trabajo territorial.