Con el objetivo de beneficiar a los que menos tienen, desde el sexenio pasado la Cuarta Transformación (4T) ha lanzado varios productos y servicios englobados en el concepto que ellos llaman Bienestar, desde el chocolate, café, miel y frijol, hasta el internet, farmacias, universidades y bancos, un modelo espejo de lo que ha hecho Venezuela en los últimos 25 años.
Si bien la intención parece ser buena, al abaratar el costo final al consumidor, en el caso de los productos agropecuarios o agroindustriales, quienes los producen terminan obteniendo el mismo margen de ganancia comercial.
Productos como el chocolate o el café siguen siendo maquilados por privados, quienes se llevan un importante margen de ganancia, y de aquí pasa al detallista o al intermediario, quien se lleva entre un 30 y 40 por ciento de la ganancia, mientras que el productor primario obtiene del 5 al 7 por ciento como máximo de utilidad.
Y es que, no existe una infraestructura gubernamental propia que lleve procesar, por ejemplo, el cacao en chocolate, la miel o el café, solo están destinando producción a empresas que procesan o industrializan el producto final, mismo que a través de la comercialización llega, o llegaría al consumidor final, todo ello bajo la marca del Bienestar.
Esto, sin lugar a dudas, afecta a industrias nacionales e internacionales que compiten desde hace ya muchos años en el mercado mexicano, ya que del otro lado estarían subsidiadas las maquilas por el mismo gobierno, dirigiendo sus utilidades a grupos selectos.
La libre competencia se vería afectada o mermada, hasta acabar con el pequeño y mediano emprendedor o empresario. No olvidemos que, incluso, algunos gobiernos estatales han presionado a algunas cadenas comerciales, para que ofrezcan los productos que fabrica este nivel de gobierno.
Estaremos al pendiente de los próximos productos del Bienestar, que no es de descartar que vayan desde aguacates, limones, mangos, sandías, tortillas, pan, y seguramente hasta teléfonos celulares, como sucedió desde el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela.
Todo bajo una marca y control estatal, desde la producción hasta el procesamiento, bajo las intenciones de beneficiar a la población, sin embargo, las utilidades y los sistemas serían controlados por el gobierno.
Se paró el tren agroexportador
El INEGI informó ayer que las exportaciones agropecuarias y pesqueras mexicanas cayeron 5.6% anual en julio, al sumar apenas 1,504 millones de dólares.
Así, lo que fue una locomotora a toda velocidad en el sexenio pasado, hoy el tren agroexportador opera con números rojos. Ningún bovino cruzó a Estados Unidos en julio, lo que implicó un desplome del 93.3 por ciento.
Además de una docena de productos del campo mexicano, desde frijol y cebolla hasta fresas, melón, sandía, jitomate y tabaco, que registraron caídas que van del 1.4 hasta el 80 por ciento en sus ventas al exterior. Así la nueva dinámica global.
Lo anterior aunado a la desventaja de intercambio comercial que tienen nuestros productores o intermediarios mexicanos, ante los distribuidores operan en territorio estadounidense, los cuales incluso abusan despreciando la alta calidad o bien no realizando pagos pactados
Un caso muy sonado, la central de abastos de Mcallen, Texas
LUIS P. CUANALO ARAUJO
Instagram: Luis Cuanalo
Especialistas-Empresario del sector agropecuario
Presidente del Colegio de Ingenieros Agroindustriales de México, A.C