El miércoles 26 de abril de 2023 tuve la oportunidad de impartir la conferencia denominada “El derecho humano a un medio ambiente sano” en la sede de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Nuevo León. La Dra. Susana Méndez Arellano me hizo la invitación, por recomendación de Ivonne Bustos Paredes colega activista ambiental, para compartir con los regios mis conocimientos y experiencias sobre la “asesina silenciosa”, como le denomina la Organización Mundial de la Salud. Hace 10 años la OMS dio a conocer una evaluación para establecer el ranking de las ciudades mexicanas con más contaminación atmosférica en partículas (donde la zona metropolitana de Monterrey, Nuevo León sale en primer lugar).
Las conocemos como material particulado PM2.5 y son las partículas más pequeñas (de 2.5 micras o micrómetros) que medimos y que desafortunadamente son las atraviesan las paredes pulmonares para llegar al torrente sanguíneo. Así llegan a las células de los tejidos de todos los órganos del ser humano, causándonos graves daños a la salud. Las PM10, partículas de 10 micras o micrómetros (como el ozono) aunque no atraviesan las paredes pulmonares, si causan una enorme irritación de las células denominadas “neumocitas” por la agresión de este potente oxidante, el ozono troposférico (que se forma en las zonas metropolitanas conurbadas con zonas industriales). Como respuesta las neumocitas se inflaman y generan una hormona.
Esta hormona llega al torrente sanguíneo y destruye la insulina, causándonos diabetes tipo 2. Desafortunadamente nuestros médicos no lo saben, porque que carecen de conocimientos de toxicología ambiental. Ahora lo sabemos gracias a las recientes investigaciones sobre los daños a la salud que generan los 57 contaminantes atmosféricos que señala la OMS. El metano generado por 2,200 tiraderos a cielo abierto de residuos sólidos urbanos y por las 300 millones de ton/año de excretas de las granjas de animales aunado a los óxidos nitrosos generados en todas las combustiones (calderas, autos, camiones y aviones) más los compuestos orgánicos volátiles contenidos en el disolvente (thinner) con el que se pintan los autos al aire libre, más todos los hidrocarburos no quemados son precursores de este ozono troposférico. Pareciera que todo lo anterior no logra convencer a nuestros irresponsables empresarios de reducir sus emisiones y a los titulares de los tres niveles de gobierno de darnos este ambiente sano al que tenemos derecho (Artículo 4º constitucional).
*Carlos Alvarez Flores, Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático
www.carlosalvarezflores.com y Twitter @calvarezflores