El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, respaldó la propuesta del senador Marco Rubio de considerar a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas, argumentando que su capacidad de control territorial y violencia los coloca muy por encima de simples pandillas.
En una carta pública, Johnson afirmó que estos grupos criminales operan no solo en México, sino también en otros países de Latinoamérica, donde “destruyen vidas, corrompen instituciones y someten a comunidades enteras”. El diplomático enfatizó que el objetivo debe ser desmantelar sus estructuras mediante una colaboración estrecha entre ambos gobiernos, para que sean los cárteles quienes “sientan miedo” frente a la acción conjunta.
Johnson subrayó que la cooperación binacional será clave para combatir el tráfico y la distribución de drogas, así como la migración ilegal. “Esto no se trata de que Estados Unidos actúe por su cuenta, sino de construir un frente sólido con México para proteger a nuestra gente y desarticular las redes criminales”, señaló, reiterando que el trabajo será “como dos aliados soberanos comprometidos con la justicia”.
El posicionamiento se emitió después de que el presidente Donald Trump enviara una directriz al Pentágono para emplear fuerzas militares en operaciones contra los cárteles. Aunque el alcance de esta orden aún es incierto, medios como The New York Times han considerado que podría incluir acciones en suelo y aguas internacionales.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que exista riesgo de intervención extranjera, aclarando que la instrucción de Trump se limita a territorio estadounidense. Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores reiteró que cada país debe enfocarse en atender las causas que alimentan las adicciones y la violencia derivada del tráfico ilegal de drogas y armas.