Una marcha convocada en Guadalajara por colectivos de la llamada “Generación Z” terminó en graves disturbios cuando un grupo de encapuchados se desprendió del contingente principal y emprendió ataques contra el Palacio de Gobierno de Jalisco.
Aunque la mayoría de los asistentes avanzaba de forma pacífica desde la glorieta de los Niños Héroes, esta fracción radicalizada comenzó a golpear accesos, romper cristales y provocar incendios en diferentes puntos del edificio, lo que desató horas de tensión en el centro de la ciudad.
Las acciones de vandalismo se extendieron hacia zonas cercanas, donde también se reportaron agresiones a mobiliario urbano y daños a fachadas. La respuesta policial fue tardía y desordenada, lo que permitió que los ataques continuaran y generaran caos entre transeúntes y participantes de la movilización.
Cuando finalmente se desplegó un operativo para contener a los encapuchados, testigos denunciaron detenciones arbitrarias y uso excesivo de la fuerza, incluido el caso de un hombre que fue arrestado mientras caminaba con su esposa e hija pequeña, pese a que aseguraban no haber participado en los disturbios.
Hasta el momento, las autoridades no han dado un balance oficial sobre detenidos o lesionados. En medio de las críticas, la Secretaría de Gobernación condenó los actos violentos registrados en distintas ciudades durante protestas vinculadas a la Generación Z y llamó a evitar acciones que pongan en riesgo la integridad de terceros.
Por su parte, el gobierno estatal afirmó que las detenciones se realizaron ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos y que solo se aprehendió a personas involucradas en daños o alteraciones al orden público.