Le escribo como lo hace un hombre a otro para relatarle lo que sucede día a día en su vida. Y como mexicano, he de contarle la triste y preocupante historia que vivimos las y los mexicanos informados, que no nos sentimos representados con el gobierno actual, el cual utilizando un discurso falaz todas las mañanas, trata de mentirnos en la cara y excusarse de sus obligaciones como representantes del pueblo, de quien ya han olvidado que es por el pueblo que ellos tienen poder y tienen un presupuesto y que, en cualquier momento, las y los ciudadanos se los podemos quitar.
En los casi cincuenta años que tengo, jamás había visto tanto descontento social, tantas marchas, tantos bloqueos, tanta indignación. Jamás, ni en la pesadilla más malévola, habría concebido tanta corrupción, impunidad y colusión con el crimen organizado, como ahora. Los que sabíamos de la historia y que fuimos siguiendo la carrera política de los líderes de MORENA, advertimos que salieron del PRI y que luego ni este ni el PRD los quisieron por irreverentes, por radicales y malagradecidos; lo advertimos en 2018 y pedimos a los demás que no votaran por ellos por la falsa esperanza con que vendieron su movimiento.
Y ahora, antes de que sea tarde, es que seguimos desenmascarando sus mentiras, y tratamos de que los demás recobren la conciencia y se den cuenta de que sí son como los políticos del pasado e incluso son peores. Dijeron que juzgarían a los expresidentes y hasta ahora no veo a ninguno de ellos en ningún tipo de procedimiento legal. Dijeron que bajarían la gasolina y la electricidad en beneficio del pueblo que menos tiene y lo único que he visto son aumentos que dificultan que el salario alcance para comprar una canasta básica. Dijeron que ya teníamos un sector salud como el de Dinamarca y sigo viendo atestadas las salas de espera de las clínicas, la falta de medicamentos de especialidad y una megafarmacia con anaqueles vacíos y empolvándose como todas sus promesas políticas.
Y así son iguales o peores que la antigua clase social, pues incluso ellos no se vendieron como un cambio verdadero, incluso ellos no se atrevieron a cambiar la Constitución a su modo, para tener el control absoluto y no tener contrapesos que pudieran detener sus aberraciones. Ningún gobierno del pasado atentó contra los órganos autónomos nacidos del pueblo, de las luchas ciudadanas y que constaron decenas de años en ser conformadas. Ningún otro gobernante se atrevió a desaparecer fondos financieros tan importantes como el Fondo para los Desastres Naturales que tanto hubieran ayudado a la gente de Guerrero y Veracruz.
Y en lo siguiente, es donde Usted señor Trump, en esa lucha declarada que ha manifestado por la protección de su pueblo, usted nos puede y debe seguir ayudando. Jamás se había visto tanto cinismo y descaro, tanta complicidad entre un gobierno y el narcotráfico, y que no haya nadie que pueda defender al pueblo bueno de este mal. Por ello, los que piensan como yo y el de la voz, vemos la real esperanza en sus acciones contra ese cáncer que ataca a todos los pueblos de nuestro continente llamado tráfico de drogas y todos los males que rondan alrededor de ello: secuestros, asesinatos, trata, extorsión e imposición de candidatos a puestos públicos.
Los que no vivimos engañados, sabemos que usted está viendo por el bien de su pueblo y que en ese camino puede ayudar a los pueblos de Cuba, de Venezuela, de Nicaragua y de México, lo va a hacer y nosotros estaremos muy agradecidos con su pueblo. Por eso entendemos que como el Plan Mérida (uno de los últimos), su gobierno a destinado dinero no solo a nuestro país para que le ayudáramos al combate contra las drogas dentro de nuestro territorio y no lo hicimos, por eso bien merecido tenemos lo de los aranceles, que entendemos que es cuando alguien recibió un préstamo para un fin y no cumplió con él, es justo que quien nos presto lo recupere de alguna forma.
Al incumplir nosotros con esa noble y correcta misión de erradicar a los traficantes en nuestro país, solitos nos terminamos escupiendo en la cara, y dejamos que el problema creciera tanto que ya es de imposible solución para un pueblo que es más débil que el enemigo a vencer, por eso requerimos de su bien intencionada ayuda. Ya no podemos tener más Carlos Manzo, ya no podemos tener las menores de edad secuestrados y utilizados como sicarios, ya no podemos tener una población envenenada por fentanilo y otras drogas, YA NO QUEREMOS MÁS GOBERNANTES COLUDIDOS Y CORRUPTOS.
Escuche a nuestros jóvenes, a la generación Z, que afortunadamente son nuestras guerreras y guerreros, con la fuerza suficiente para decir: ¡BASTA! Basta de tanta corrupción, basta de tanto autoritarismo, basta de la complicidad enferma del gobierno que tiene todas las pruebas para juzgar a los miembros del partido en el poder y no solo lo hace, sino que los arropa y los defiende. Basta de cuerpos de seguridad que, en vez de estar del lado del pueblo, de quien les da la potestas y les paga sus sueldos para obtener de ellos protección, obedezcan a políticos malévolos de los cuáles ojalá obtuvieran algo, pero ni las gracias.
Hartos están nuestros jóvenes, nuestros adultos mayores con las raquíticas pensiones y las injusticias al momento de querer arreglarlas legalmente. Hartas están las madres con hijas e hijos desaparecidos en tener de hacer el trabajo del gobierno y volverse heroínas buscadoras. Hartos están los enfermos de no encontrar una cita médica oportuna y de que no haya las medicinas que necesitan. Hartos están nuestros héroes campesinos de las extorsiones, del abandono por parte del gobierno al campo. Hartos nuestros transportistas de la falta de acciones gubernamentales para erradicar la inseguridad en las carreteras. Harta está nuestra sociedad del comunismo y de MORENA.
Por ello, cansados de la clase política mexicana y no encontrando otra solución, es que encontramos en Usted, el líder de una de las grandes potencias, el que, si es para combatir todos esos cánceres, es bienvenido para entrar en nuestro territorio las veces que Usted quiera y nos devuelva la paz y el orden al pueblo de México, que en todo momento y si así Usted lo decide podremos ser el aliado que hemos demostrado ser a lo largo de la historia de nuestros países. ¡Sea nuestro Vengador Señor Trump!