La FIFA admitió que los mapas utilizados durante la venta de boletos para el Mundial de 2026 eran únicamente “orientativos” y no representaban con exactitud la ubicación de los asientos, luego de que miles de aficionados manifestaran inconformidad por recibir lugares distintos a los esperados.
El organismo explicó que, en las distintas fases de venta, los mapas se publicaron como una guía para ayudar a los compradores a comprender la posible localización dentro de los estadios, pero no como una distribución precisa de las butacas.
La molestia surgió después de la asignación de asientos, cuando numerosos aficionados detectaron que sus entradas —incluso de categorías más altas— correspondían a zonas menos privilegiadas, como esquinas o áreas detrás de las porterías, lo que provocó críticas por una aparente falta de claridad en el proceso.
Ante esta situación, la FIFA reiteró que los mapas reflejaban únicamente la extensión general de cada categoría dentro de los recintos y señaló que estos fueron modificados posteriormente, tras el sorteo final y la apertura de nuevas fases de venta, con el fin de ajustar la distribución de los espacios para los distintos grupos de aficionados.