Muy envalentonado se le vio al dirigente nacional blanquiazul, Marko Cortés, en el arranque de la 25 Asamblea Nacional Ordinaria del Partido Acción Nacional (PAN). Lo más destacable del discurso del líder conservador es que, prácticamente, desecha una alianza con otras fuerzas políticas con miras al proceso electoral del 2024.
Seguro dirá que él no lo dijo así, a pesar de que resaltó que la única alianza segura es con los ciudadanos; además de considerar que su partido cuenta con perfiles suficientes entre sus militantes para que de ahí surja el abanderado que habrá de competir por la Presidencia de la República en el año 2024.
Es común que Marko Cortés, al estilo de la “Chimoltrufia”, así como dice una cosa, dice otra, seguramente tratará de matizar lo dicho; habrá que esperar la interpretación de los partidos que buscaban ir en alianza. De lo que sí puede estar segura la otra oposición, como fueron llamados por el propio panista, es que la única alianza segura que tienen es con la sociedad. Marko Cortés minimizó la coalición con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), y ha dejado claro, en diferentes momentos, que su partido cuenta con los perfiles necesarios para ocupar el cargo de candidato a la presidencia, por este frente.
Los panistas no van a permitirse acompañar a actor político alguno que no emane de su ideología o su partido; por lo que la única forma de consolidar la tan referida alianza es que tanto el PRI como PRD declinen llevar un representante propio y acepten a un actor emanado de Acción Nacional.
Pareciera que está claro, por lo menos para el blanquiazul, que a la hora de la verdad, cuando los intereses personales o de grupo se ven en riesgo, vale la pena hacer a un lado la ideología, el discurso e incluso cualquier alianza, que pudiera ser competitiva.
Por otra parte, las encuestas muestran el alto nivel de competencia de la alianza que encabezarían el partido Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), por ello, es comprensible pensar que para el PRI y el PRD lo más conveniente sería llevar candidato propio a la presidencia, para evitar perder su registro en algunos estados de la república.
Lo que llama la atención y vale la pena reflexionar es el crecimiento exponencial que ha tenido el diputado federal del Partido del Trabajo (PT), Gerardo Fernández Noroña. Es la propuesta más sólida del PT, ya que de saque cuenta ya con 15 puntos porcentuales de preferencia electoral, muy por encima de panistas o priistas que tienen pretensiones de ser abanderados para ocupar el más alto cargo de la nación.
Fernández Noroña es polémico, y precisamente eso lo ha llevado a ser el representante más reconocido de la izquierda mexicana. Se destaca por ser congruente con su convicción ideológica y porque jamás ha sucumbido al encanto que provoca el poder. Ha manifestado su legítimo derecho a dar continuidad a la 4T con la que se ha comprometido de forma contundente. Leal a su convicción, el legislador petista ha defendido los intereses de la 4T y de la izquierda mexicana logrando el reconocimiento de una amplia mayoría y el rechazo evidente del ala conservadora; sin embargo, la simple decisión de Gerardo Fernández Noroña de buscar ser candidato a la presidencia habrá de colocar al PT en un crecimiento natural, como consecuencia del gran número de simpatizantes con que ya cuenta el diputado petista.