En estos últimos días, dos gobernadores emanados de Morena han demostrado verse rebasados por las circunstancias que los rodean. Se trata de los mandatarios estatales de Veracruz, Cuitláhuac García y Alfredo Ramírez Bedolla, de Michoacán. El primero, empeñado en seguir imponiendo su controvertido delito de “ultrajes a la autoridad” por el cual alrededor de 90 personas están presas en Veracruz pero afortunadamente y gracias a la decisión tomada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, alcanzarán la libertad.
En el caso del gobernador Ramírez Bedolla, es evidente que no ha podido contener ni las manifestaciones de los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, (CNTE), -antiguos aliados de esta cuarta transformación-, ni sus intentos por bloquear las vías del tren; menos aún que la inseguridad se siga incrementando en el estado, lo que quedó demostrado con el asesinato de unas 17 personas en San José de Gracia, situación en la que también el gobierno federal se ha visto rebasado porque se han perdido más en deducir si se trató de un fusilamiento para concluir que no, porque no hubo “una acción sincronizada”.
Lo anterior, desde luego, no quiere decir que en la oposición todo sea “miel sobre hojuelas”, al contrario. Cuando bajo las siglas “Va por México”, la oposición, –conformada por el PAN, PRI y PRD-, ganó la mitad de la capital de la República, eso representó un muy duro golpe para el partido oficial. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que la oposición exhibiera sus tantas fallas, independiente de la actitud tan tibia como pasiva que muchas veces han asumido frente a Morena.
Y esto sucedió precisamente en la alcaldía más grande que tiene la Ciudad de México, la de Cuauhtémoc, a cargo de Sandra Cuevas, con una supuesta militancia panista que deja mucho que desear porque recientemente ha hecho evidente guardar más semejanza con un rancio priísmo que Morena ha traído de vuelta a la escena política, que con el partido que la llevó a esa importante posición que hoy ostenta.
A ese más viejo y puro estilo, la alcaldesa de Cuauhtémoc fue sorprendida cuando en un evento, lanzó pelotas rojas a los asistentes, en las que venía pegado un billete de 500 pesos en una práctica que se supone, se había quedado en el pasado.
Los excesivos y superfluos gastos de la alcaldesa de dicha demarcación, fue lo que detonó el escándalo y el cuestionable actuar de Sandra Cuevas, en lo que resulta muestra de lo que no debe hacer la oposición, que actualmente se ve frágil y hasta mermada. Así no podrá ser competitiva para Morena en las elecciones del 2024, porque en las que tendrán lugar en 6 estados este año ya está muy cantado que el partido oficial, se podría llevar cinco.
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