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Gobernar con plegarias

Gobernar con plegarias

Columnas viernes 08 de mayo de 2020 - 00:36

En nombre de Dios se han cometido todo tipo de vilezas que como seres humanos deberían avergonzarnos: guerras, terrorismo, discriminación racial, holocaustos y persecuciones religiosas para todavía querer cargarle la crisis económica global que está desquiciando a los gobernantes de varios países, México uno de ellos.
Dios no tiene la culpa de que por nuestra mala cabeza tengamos epidemias como el coronavirus, somos nosotros, los humanos los responsables de las pestes que han azotado a la humanidad porque, en el caso del Covid-19, quedó demostrado una vez más el nulo respeto hacia los seres vivos. No todos los animales se pueden comer y la prueba está en lo que estamos viviendo.
Dios no tienen la culpa de que los líderes del mundo tomen decisiones erróneas en materia económica, apostarle al petróleo ha sido una gran equivocación y las consecuencias son devastadoras, al menos en nuestro país las pérdidas de miles de millones de pesos dan cuenta de que el mundo cambia todos los días y con él el mercado. Aquí se apuesta al pasado.
En nada ayuda a los mexicanos la idea de querer cambiarle el nombre al Producto Interno Bruto (BIP) para bautizarlo con alguno que moralmente le guste al presidente Andrés Manuel López Obrador cuando la realidad le pega de frente: nuestra economía está agónica y es responsabilidad de las políticas implementadas en la administración federal.
Recurrir en momentos difíciles a una deidad, a lo espiritual, es fundamental cuando se es un simple ciudadano que confía en que Dios proveerá, pero no en un hombre que tiene bajo su cargo el destino de un país con casi 130 millones de personas, por lo cual es con estrategias adecuadas y políticas públicas viables como se sacará a México de la crisis económica que nos aterra.
Que bueno que el primer mandatario sea un ferviente seguidor de Dios, yo también lo soy, pero sus plegarias, como lo dice la palabra de Jesucristo, deben ser de manera unipersonal y en silencio. En Palacio Nacional hay de sobra habitaciones donde todas las noches se le puede pedir al Señor creador de los cielos y la tierra ayuda, valor y sabiduría para gobernar como se debe.
Es más, la luz divina le dice todos los días que deben cancelarse obras como Dos Bocas y el Tren Maya, para ocupar esos miles de millones de pesos en reactivar la economía que amenaza en serio con crear más pobres de los ya existentes en este país de grandes desigualdades.
Si verdaderamente permeara la espiritualidad en el corazón del jefe del Ejecutivo dejaría de lado esas obras más creadas para la vanidad que para la utilidad de los mexicanos, se abstendría de dividir a los ciudadanos en malos y buenos y de acusar sin ton ni son a todos los que disienten de ser los ángeles caídos.

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/CR

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