La experiencia de 32 años me permite afirmar que la mortandad de aves migratorias procedentes del norte de Estados Unidos de América y del sur de Canadá registrada de 1994 a 2000 en tres cuerpos de agua del Estado de Guanajuato, (en Presa de Silva en 1994, murieron 40,000 aves, en 1998 en la Laguna de Yuriria murieron 15.000 y en Pénjamo en el año 2000 en la Presa La Estación y el bordo El General murieron 5,000) se debe fundamentalmente a la contaminación que generan los residuos peligrosos y de manejo especial que indebidamente arrojan los empresarios irresponsables de la zona aunado a la contaminación por las aguas negras sin tratar de los ayuntamientos y los fertilizantes químicos y plaguicidas tóxicos usados en la producción agrícola.
Estas aves migratorias vienen cada invierno a nuestro país para aparearse en nuestros cuerpos de agua. Llegan desde septiembre y se van hasta marzo. En recorridos que pueden ser hasta de 3,000 km. Estos hechos que arrojan un total de 50,000 aves migratorias muertas por envenenamiento, nos permiten afirmar sin temor a equivocarnos que el Estado de Guanajuato es el campeón nacional en mortandad de aves migratorias de América del Norte, principalmente de cercetas de alas verdes, gallaretas, tildos, patos trigueros, garzas blancas y patos golondrinos.
La salida fácil de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y de la Comisión Nacional del Agua es que casi siempre justifican la muerte de estas aves migratorias por la presencia de la bacteria del botulismo aviar, para disfrazar su falta de aplicación efectiva de nuestra normatividad ambiental vigente. Sabemos que esas muertes fueron causadas por la gigantesca contaminación química que generan todas las actividades industriales y agropecuarias que se realizan junto a estos cuerpos de agua. También muchas sustancias químicas tóxicas contenidas en las formulaciones sanitizantes que se utilizan para la limpieza de granjas de animales y de actividades industriales son arrojadas indebidamente a estos cuerpos de agua.
Este escenario dantesco puede ser evitado si estos dos organismos federales, Conagua y Profepa, hicieran bien su trabajo. Pero más importante sería que los empresarios y los Ayuntamientos de Yuriria, Pénjamo y San Francisco del Rincón tuvieran cada uno de ellos, sus plantas de tratamiento de aguas residuales denominadas plantas “descarga cero” que significa que no descargan nada a estos cuerpos de agua para reciclar el agua.
*Carlos Alvarez Flores, Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático
www.carlosalvarezflores.com y Twitter @calvarezflores