En un plazo muy corto, la Fiscalía General de la República ya acusó de delitos graves a dos exgobernadores de oposición, Ernesto Ruffo Appel, de Baja California y Ángel Aguirre Rivero, de Guerrero mientras que al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien solicita para extradición Estados Unidos, todavía lo siguen investigando y hasta el momento la autoridad señala que no le ha encontrado nada que lo incrimine.
El gobierno morenista está haciendo lo mismo que hacían los gobiernos anteriores del PRI y del PAN y de los que tanto critica ahora la administración de Claudia Sheinbaum Pardo. Por eso, es difícil que los ciudadanos comunes les volvamos a creer.
El panista Ruffo Appel fue capturado el pasado 16 de julio en el municipio de Ensenada, Baja California, bajo cargos de delincuencia organizada y contrabando de hidrocarburos, delito conocido comúnmente como “huachicol”. Según la Fiscalía General de la República, el exmandatario estatal lideraba una red delictiva dedicada a introducir combustible ilegalmente desde Estados Unidos, a través de la empresa Ingelmar, de la cual es socio fundador.
Según las indagatorias de la autoridad ministerial, se estima un daño fiscal hacendario de 4 mil millones de pesos. Ruffo Appel fue vinculado a proceso con una celeridad pasmosa, al igual que su detención, y permanece recluido bajo prisión preventiva en el centro penitenciario de máxima seguridad de El Altiplano, en el Estado de México.
En tanto, el caso del mayor caso de huachicoleo fiscal, con un daño al erario calculado en 600 mil millones de pesos, que involucra a miembros de la Secretaría de Marina – que podría llegar hasta el secretario de Marina del sexenio anterior, José Rafael Ojeda Durán -- se encuentra en el proceso de las indagatorias, lentamente porque ahí no hay prisa. Sólo está detenido el sobrino del exsecretario, Manuel Roberto Farías Laguna, ex vicealmirante y ex comandante de la 12 Zona Naval. Cuatro marinos más fueron dados de baja, pero no se sabe más.
Hace unos días fue detenido el exgobernador priista de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, por su presunta responsabilidad en el ocultamiento de evidencias y destrucción de pruebas clave relacionadas con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en septiembre de 2014. El guerrerense fue detenido en la caseta de Tepotzotlán, Estado de México, y un juez federal de inmediato lo vinculó a proceso dictándole prisión preventiva justificada y permanece, al igual que Ruffo Appel, en la cárcel de El Altiplano.
Ya en 2022, había sido detenido -- igual con pasmos celeridad y fuera de su casa -- Jesús Murillo Karam, ex Procurador General de la República en el tiempo del ex priista Enrique Peña Nieto. Fue acusado de desaparición forzada, tortura y delitos contra la administración de la justicia, también derivada de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Sigue detenido en prisión domiciliaria.
En los casos de Aguirre Rivero y Murillo Karam es notorio que las detenciones fueron por una razón meramente política, sobre todo en el caso de exgobernador de Guerrero doce años después y por motivos difíciles de comprobar, solamente por declaraciones de testigos, aunque eso también está en duda.
Por lo que se refiere al caso del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, hay marcadas contradicciones entre los elementos recabados por las autoridades de Estados Unidos y las investigaciones de la Fiscalía General de la República. Para el gobierno norteamericano, Rocha Moya es culpable de presunta conspiración con el Cártel de Sinaloa para el tráfico de fentanilo, cocaína y metanfetaminas. La FGR ha informado que no se han encontrado pruebas con validez jurídica suficiente. A lo mejor las han buscado para no encontrarlas.
La Cuarta Transformación ahora va por el desafuero del senador y líder priista Alejandro Moreno, que, es cierto tiene mucha cola que le pisen y en los últimos días se atrevió a insultar al junior de Andrés Manuel López Obrador, Andy, porque Estados Unidos le retiró la visa de turista. Otro opositor más en la cuerda floja.
Con el gobierno de Morena es como dice el refrán ¡Hágase la ley en los bueyes de mi compadre!