Un huevo fósil de flamenco del período del Pleistoceno, el primero que se encuentra en América y el segundo en el mundo, fue descubierto durante la construcción del Aeropuerto Internacional "Felipe Ángeles" en México.
El huevo fue encontrado en perfecto estado de conservación, a unos 31 centímetros de profundidad dentro de arcillas y lutitas con algunas raíces mineralizadas. Se cree que tiene entre 12,000 y 8,000 años de antigüedad.
El huevo mide 93.491 milímetros de largo y 55.791 de ancho, y tiene forma alargada con ambas puntas agudas. No tiene manchas o patrones en la cáscara.
Los expertos del INAH creen que el hallazgo de este huevo fósil es importante porque proporciona evidencia de que los flamencos alguna vez vivieron en los lagos del centro de México. También sugiere que los paisajes lacustres de la región han cambiado significativamente a lo largo del tiempo, debido a las glaciaciones y la actividad volcánica.
También planean realizar más estudios del huevo fósil, incluyendo análisis geoquímicos, de ADN antiguo y proteínas. Estos estudios les ayudarán a aprender más sobre el flamenco que puso el huevo, así como sobre el ambiente en el que vivía.
El hallazgo de este huevo fósil es una importante contribución a la ciencia paleontológica. También es un recordatorio de la rica historia natural de México.