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Columnas
En México sólo hay inseguridad porque así lo afirma la oposición, hay un clima de violencia sólo porque a la oposición le conviene que así sea. Hay candidatas corruptas en el partido en el poder, sólo porque así lo dictamina la oposición.
La población lo cree porque los medios son oposición y en ellos permean una información que no es real. La postverdad es un término muy elegante para describir lo que sucede en México donde el engaño más burdo se vuelve costumbre por arte de repetición en los medios convencionales.
Hay hecho que son realidad sólo porque lo dicen los medios inspirados en la guerra contra el gobierno. Mientras esto sucede la población cobra conciencia, poco a poco, pero de manera irreversible, de la realidad. La gran victoria de la información verdadera sucedió hace casi seis años, cuando los medios convencionales atacaban sin piedad, al actual presidente de la república, durante su campaña.
La guerra era permanente, confiaban todavía en su poder para influir en la población, perdieron. Ahora la influencia disminuye cada día pero la intensidad de las noticias falsas se ha multiplicado. Viene de todos lados tratando de compensar calidad con cantidad desinformativa. Los medios no informan crean una realidad paralela que la población debe saber elegir, conciencia de por medio. Porque ahora es necesario tener criterio para interpretar noticias, conciencia sobre la única realidad seria que los medios tergiversan su función social. Esto es bueno, indispensable en el ejercicio periodístico, pero con investigación y pruebas.
Los medios convencionales actúan como en tiempos de guerra, han sido derrotados en su economía, vivían de un subsidio superior al otorgado al campo, pero son los primeros en decir que el campo está paralizado. Antes estaba peor, pero había una mordaza en vuelta en sobres amarillos cada mes. Son los medios los que están en guerra a la que se sumaba a la pusilanimidad de sus trabajadores quienes preferían canonjías y complemento de sus salarios antes que exigir aumentos y mayores prestaciones.
Pocas huelgas hubo en los medios, los contratos colectivos de trabajo eran una pantomima. El gobierno hacía cómplices a trabajadores y propietarios a través del subsidio, los hermanaba. Había una opción de mejorar salario y prestaciones según la fuente, dependía de la cercanía con los funcionarios públicos de nivel alto.
En tiempos de guerra la verdad es la primera víctima, los medios la declararon al gobierno mucho antes que la oposición y en nombre de ella, así, las batallas siguen perdidas ante una realidad que les es adversa, tanto, que consideran que deben estar en guerra contra ella.
Los medios coinciden con la oposición sobre la realidad creada como consigna, como desgaste al enemigo, no al contrincante y en esta diferencia la democracia es la que pierde.