Hace un par de semanas la oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito publicó el informe Drogas Sintéticas y Nuevas Sustancias Psicoactivas en América Latina y El Caribe 2021.
Este documento contiene información sobre las modificaciones en las tendencias producción, confiscación y consumo de estimulantes, alucinógenos, cannabinoides, sedantes, opioides sintéticos y la aparición de nuevas drogas químicas de 2014 a la fecha, en la región.
El tema más destacado para México refiere al aumento en la producción y tráfico de metanfetaminas. El país registra la mayor cantidad de incautaciones que, entre 2015 y 2019, fluctuó entre las 25 y 35 toneladas, por mucho la mayor cantidad en la América Latina y El Caribe. Otro síntoma de su crecimiento vertiginoso es que, de 2013 a 2018, se triplicaron las confiscaciones en la frontera con los Estados Unidos.
El informe muestra que, entre las formas de transporte transfronterizo, las organizaciones criminales disuelven la metanfetamina a base de acetona y la trafican en forma líquida hacia Estados Unidos para complicar su detección. Este fluido se lleva a laboratorios de conversión donde se transforma de nuevo a metanfetamina cristalina.
La internacionalización de la metanfetamina de origen mexicano tiene cada vez mayor evidencia.
En Canadá, en 2019, la policía de Ontario informó el embargo de 180 kg ocultos de neumáticos de repuesto provenientes del país. Sin embargo, no sólo es un fenómeno privativo de Norteamérica. En Australia, también en 2019, la policía y las autoridades aduaneras informaron la incautación de 755 kg ocultos en pieles de vaca. Antes, en 2016, se rastreó un cargamento de 138 kg en Sidney vinculado con una red de tráfico en África Occidental del Cártel de Sinaloa.
En Japón en 2018 se decomisaron en el puerto de Tokio 250 kg, mientras que en 2017 se interceptaron 230 kg en Yokohama. En Nueva Zelanda, se informó, en 2019, del decomiso de 110 kg ocultos en baterías de carros de golf. Ejemplos parecidos vinculados con grupos criminales mexicanos se han identificado en los últimos años en Europa en países como España, Eslovaquia, Croacia, Países Pajos e incluso en África, en Nigeria.
Sobre el número de laboratorios clandestinos en 2015 se desmantelaron casi 200, mientras que en 2019 fueron únicamente 46. Si bien existe una reducción importante, esto no ha implicado un descenso en la fabricación de la sustancia. En todo caso significa que se han establecido laboratorios de tipo industrial para producir grandes cantidades de la droga. Estos súper-laboratorios se han ubicado en Baja California, Sinaloa, Jalisco y Michoacán.
Una segunda hipótesis puede ser que la producción haya sido migrada a países de Centroamérica. Los grupos criminales podrían aprovecharse de ellos para el ingreso de precursores químicos, producción de la droga, transporte e internación por la frontera sur del país. El caso más claro es el de Guatemala que se ha convertido en un país clave para el tráfico de drogas químicas.
La presencia de los grupos criminales mexicanos en el exterior se da a través de producto terminado, laboratorios clandestinos para el desarrollo de la sustancia y de personal con conocimiento técnico que laboran en diversos países.
Finalmente, un dato que es pertinente destacar es que en el último lustro se registraron 86 drogas químicas nuevas en la región, siendo los principales países de origen Brasil, Argentina y Chile. Aunque México no se caracteriza por producir nuevas sustancias, podría en algún momento adoptar las drogas con origen en otros países y que esto pudiera impactar en las tendencias a nivel nacional y regional.
* Candidato a Doctor en Ciencia Política por la UNAM y fundador de la Consultoría SIE. Twitter: @jgt_00