La carrera política del exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glass Espinel, está íntimamente vinculada al expresidente Rafael Correa, cuyo ascenso político y administrativo estuvo estrechamente asociado con Glas desde los primeros años de su gestión en 2007. Comenzando como jefe del Fondo de Solidaridad en la primera administración de Correa, Glas rápidamente escaló posiciones dentro del gobierno y se convirtió en una figura clave en el círculo íntimo del exmandatario.
Sin embargo, su incursión como vicepresidente junto a Correa también marcó el inicio de sus problemas legales. En diciembre de 2017, Glas fue condenado a ocho años de prisión por recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, en un caso que tuvo repercusiones en toda América Latina. Esta condena llegó durante su mandato como vicepresidente bajo el gobierno de Lenín Moreno, quien sucedió a Correa en mayo del mismo año.
A pesar de entregarse a las autoridades y enfrentar el proceso judicial, Glas logró obtener libertad condicional en noviembre de 2022, tras cumplir la mitad de su condena. Sin embargo, su situación legal continuó siendo complicada, ya que fue citado por otro caso de corrupción relacionado con el manejo de fondos tras el terremoto en la provincia de Manabí en 2016.
En enero de 2018, Glas se entregó a las autoridades después de ser destituido de la vicepresidencia por Moreno. Este evento marcó el comienzo de un período tumultuoso en la vida política de Glas, que incluyó acusaciones de persecución política por parte de Correa y su partido, el Movimiento Revolución Ciudadana.
En un intento por evitar la persecución judicial en Ecuador, Glas solicitó asilo en la embajada mexicana en Quito. Esta decisión desencadenó una serie de tensiones diplomáticas entre Ecuador y México, ya que el gobierno ecuatoriano exigió en repetidas ocasiones que México entregara a Glas para enfrentar la justicia en su país.
La situación alcanzó su punto máximo cuando las autoridades ecuatorianas realizaron una incursión en la embajada mexicana y arrestaron a Glas, lo que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, condenó la acción ecuatoriana, calificándola como una violación del derecho internacional y de la soberanía de México.
Foto por AFP