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La justicia es un valor que sirve para evaluar las acciones de la conducta humana; a diferencia del mundo natural, donde los eventos ocurren sin juicio moral. Este es un concepto que ha sido debatido y analizado por la filosofía, la ciencia, la teología, la literatura y el cine. Sin embargo, a pesar de su importancia, no hay una definición generalmente aceptada que la aleje del terreno de la subjetividad.
En la práctica, la justicia se manifiesta de manera diferente para cada persona. Lo que para algunos es justo, para otros puede resultar prpfundamente injusto. Esto se ilustra claramente en los procesos judiciales, donde las partes involucradas pueden tener percepciones opuestas de la justicia. La justicia no es una función exclusiva del Estado, ni siquiera de dios. Es un deber de conducta y un término de relación entre las personas. Simplemente, consiste en hacer lo correcto, incluso cuando nadie te observe.
La percepción de la justicia no se encuentra en el ámbito de la razón humana, sino que se percibe desde la perspectiva emocional. Como han señalado algunos autores, como Martha Nussbaum, la emoción juega un papel fundamental en nuestra comprensión de la justicia. Vivir experiencias de injusticia, como la discriminación o la exclusión, puede aumentar nuestra comprensión de la necesidad de justicia.
Por eso, la justicia no puede concebirse sin la inclusión de los grupos sociales históricamente discriminados. La justicia distributiva o justicia social busca garantizar que las personas tengan acceso a los recursos y oportunidades necesarias para vivir con dignidad.
En este sentido, la justicia con inclusión es un ideal que busca crear una sociedad en donde “quepamos” todas las personas. Implica reconocer y abordar las injusticias históricas y sistemáticas que han afectado a ciertos grupos, como las comunidades marginadas, los migrantes, las personas con discapacidad, entre otros.
Por su parte, el bienestar es un elemento indispensable para alcanzar la justicia. Es importante abordar desafíos como la discriminación, la pobreza, la violencia y la exclusión, para garantizar que todas las personas tengan acceso a los recursos y oportunidades necesarios para acceder a mejores condiciones de vida.
La justicia con inclusión y bienestar es un compromiso moral y ético que requiere de nuestra responsabilidad individual y colectiva. Es un camino que nos debe llevar a crear una sociedad más humana, en donde se desarrolle nuestro máximo potencial en lo material y lo espiritual.
Flor de Loto: Las personas se preocupan por la justicia, solo cuando se sienten vícitmas de la injusticia, pero no somos capaces de observar la necesidad de comportarnos de manera justa para mejorar las condiciones de nuestro entorno. Exigimos justicia para nosotros, pero no somos capaces de ofrecerla a los demás. Moralmente es preferible ser víctima de una injusticia, que cometerla.