En semana anteriores la Primera Sala de la SCJN determinó que los concesionarios de radio y televisión deben diferenciar claramente sus contenidos informativos de los de opinión, como establecía la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión antes de su reforma de 2017. La medida sin duda tendrá un efecto importante en los espacios noticiosos, por ello es necesario establecer qué efectos puede tener esta medida, en un ambiente en el que los medios de comunicación son cuestionados frecuentemente por la clase política y en el que los miembros del gremio se ven amenazados para ejercer su función.
Un primer elemento que sin duda genera preocupación en la decisión de pretender regular la manera en la que se informa. Indudablemente las y los titulares de espacios informativos son escuchados precisamente por cómo informan y el ángulo desde el que lo hacen. Esto en buena medida constituye un parte medular de la democracia, la pluralidad de ideas que debe de prevalecer en lo que se informa. En una democracia la ciudadanía tiene el derecho a decidir que consume y cómo lo hace, el establecer este tipo de medidas provoca que a las audiencias se les trate como menores de edad. Además, la medida resulta inequitativa tomando en cuenta que en internet fluye una gran cantidad de contenidos con espacios en los que se informa, pero evidentemente editorializan contenidos, lo que los hace especialmente atractivos para las audiencias que no solamente se conforman con que les informen, sino que además buscan el análisis de la noticia.
En segundo lugar, se viven tiempos en el que los políticos han decidido asumir un rol activo sobre lo que informan los medios, generan espacios en los que dan respuesta a lo expresado e inclusive generan espacios para desmentirlos o exhibirlos, invocando a su derecho a la libertad de expresión sin tomar en cuenta que como autoridades están obligados a aclarar y rendir cuentas y no a desacreditar. Actualmente en México se vive una situación en la cual desde la presidencia se emiten una serie de declaraciones que como ha mostrado la consultora SPIN el presidente ha realizado cerca de 60 mil afirmaciones engañosas en lo que va del sexenio.
Ante este escenario es importante exigir que los medios no solo informen, sino que también precisen la información ante las audiencias. Se recodará el caso emblemático sobre cómo los medios decidieron cortar la transmisión de la conferencia del presidente Donald Trump mencionando que la información que estaba difundiendo sobre el fraude electoral era falsa. En ese sentido, resulta fundamental que los medios no salgan únicamente a informar o transmitir de forma íntegra una declaración del gobernante y funcionen únicamente como caja de resonancia, es necesario que precisen o contextualicen lo que informan o declaran los gobernantes y de ser necesario desmientan sus dichos.
En tercer lugar, con la determinación se da un mayor control por parte del Estado para determinar quien cumple o no con la nueva reglamentación. Las autoridades de la Secretaría de Gobernación contarán con facultades para suspender un espacio noticioso y los códigos de ética tendrán que ser validados por funcionarios gubernamentales. Nuevamente dichas regulaciones se pueden prestar para el chantaje hacia el medio o para sacar del aire a algún informador incomodo para el poder político.
Resulta particularmente delicado el tratar de establecer una serie de restricciones en nombre de las audiencias, como si este grupo se pudiera uniformar y pensar que todos aspiran a lo mismo.
El contraste de ideas es indispensable en una democracia, los medios deben de jugar un papel fundamental en informar pero también opinar, en tiempos en los que hacer periodismo e informar son actividades que se encuentran amenazadas por el narcotráfico, la clase política y los intereses de grupos económicos. La diversidad de fuentes informativas es in dispensable en una democracia y el Estado no puede ser el encargado de regular una labor en la que puede actuar de manera discrecional y parcial.
Colaborador de Integridad Ciudadana, Doctor en estudios Científico-Sociales con mención en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO. México). Especialista en participación ciudadana, cultura de paz, democracia subnacional y gobierno abierto.
@ivarrcor