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La felicidad de los animales

La felicidad de los animales

Columnas miércoles 25 de marzo de 2020 - 00:48

Frente a la computadora y con una gran diversidad en temas para escribir decidí darme un respiro en cuanto a coronavirus, consultas ciudadanas ilegales y manipuladas, crisis económica, inseguridad, sarampión, feminicidios… para hablar de lo que me llena de felicidad: el medio ambiente y todos sus seres vivos.
El “guardarse” en su casa como le llamamos al auto aislarse para evitar el contagio del Covid-19 ha dado un resultado maravilloso y positivo para el planeta y todas las especies animales que lo habitan: la contaminación del aire y los mares se redujo a tal grado que en ciudades como Venecia, donde sus canales son prácticamente lodo, ahora lucen transparentes permitiéndonos ver la visita de delfines.
¿Verdad que la plaga destructiva y nociva del mundo somos los humanos? Y no es que esté a favor del coronavirus, pero éste ha sido un aliado del medio ambiente, nos ha obligado a meternos a nuestras casas ante el temor de contagiarnos y morir como han muerto miles de animales por nuestra culpa.
Para mí ha sido un remanso de paz observar a través de las redes sociales diferentes videos donde se aprecia como las aves surcan el cielo con un vuelo casi mágico, donde animales terrestres caminan libremente en las calles siempre atestadas de humanos indolentes, crueles y dominantes. Ninguno de esos animales que hoy se adueñan de los espacios públicos lo hacen pensando en dañarnos como sí lo hacemos nosotros con ellos.
El coronavirus vino a demostrar lo que los gobernantes del mundo se negaban a aceptar: podemos salvar al planeta con organización, responsabilidad, compromiso y amor con nuestro medio ambiente y con todos sus seres vivos, llámense animales o plantas. Lo que actualmente vivimos a nivel mundial es un llamado de la propia vida, de Dios, para quienes creemos en la existencia de un ser supremo creador del cielo y de la tierra, para salvarnos.
Los virus, las pandemias, las guerras son producto de nuestra propia mezquindad, de la falta de empatía hacia un mundo que nos abraza a pesar del daño sistemático.
El coronavirus no está dando una gran lección de los pequeños que somos y aun cuando el Creador nos dotó de inteligencia hemos actuado con una gran estupidez que hoy en día nos tiene aterrados ante el miedo de morir. ¿Aprenderemos de esta amarga experiencia? Espero sea así porque, de lo contrario, ya nada nos salvará de la destrucción.
Hago votos para que los gobernantes de todos los países no vuelvan a caer en la ceguera antes del coronavirus y destinen presupuesto para el cuidado de nuestro planeta.
Rezo para que todos los animales hoy dueños de los mares, el cielo, las calles sean tan felices como lo están en este momento de emergencia para los humanos.


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/CR

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