Todas las historias tienen un inicio, un desarrollo y un final. O al menos así es como nos enseñan a contar nuestras versiones sobre las cosas.
Sin embargo, la realidad es mucho más complicada. En la lucha social hay momentos clave de mucha tensión y expectativa, y hay largos períodos de resistencia, malos tiempos y rebeldía.
Para quienes somos luchadores sociales, comprendemos que no se sobrevive pensando que existen los buenos y los malos. Existen malas acciones y buenas acciones.
Sin duda, las mejores acciones son las que se hacen por el bien común, pero son las más difíciles, son las que cuesta más trabajo llevar a la práctica, las que implican mayores sacrificios principalmente de las ambiciones e intereses personales o de grupo.
En cambio, el camino fácil es cuando una compañera o compañero sólo ve para su beneficio, o intereses creados. En ese caso definitivamente se toma una mala decisión, pero eso no nos convierte en personas malas, solo en personas que hacemos malas acciones.
Dentro de la clase política, encontramos trayectorias de lucha impecables, que además por su integridad y congruencia se les ataca sin descanso. Ese es el caso de nuestro líder y presidente Andrés Manuel López Obrador.
Aunque también, hay compañeros que tienen una trayectoria discontinua, han tomado buenas y malas decisiones, son políticos de su tiempo, adaptados al momento histórico que les tocó vivir.
Pero después de todo, hoy son compañeros que están comprometidos con el cambio verdadero. Eso muestra que siempre hay tiempo para recapacitar y hacer buenas acciones a favor del pueblo. Por eso nuestro gobierno es un gobierno de conciliación, de abrazos y de amor al prójimo. Perdonar es avanzar. Finalmente, eso es lo que buscamos: un mundo mejor para las futuras generaciones.
De manera que la retórica de la víctima no es algo que quepa dentro de la visión y los principios de un luchador social. En la lucha social, sabemos que a veces, muchas veces, se pierde; y cuando uno cae, pues no queda de otra más que levantarse y seguir adelante.
Nos hicieron fraude electoral en 1988, en 2006. En el año 2012 hubo una compra masiva de voluntades y voto. Los que eran nuestros aliados del PRD, no sólo nos traicionaron, ahora son un sólo partido con el ala más radical del conservadurismo, el mismo que desapareció y asesinó a cientos de compañeros perredistas en la década de los noventa y a inicios del siglo XXI.
Desde luego, que a lo largo de tantos años hubo traiciones y desatinos en las decisiones al interior de nuestras organizaciones y de los movimientos en los que hemos participado. Esas situaciones desaniman a cualquiera ¿A quién no?
Después de muchos años de lucha, de sacrificio, de caminar por un ideal, afecta muy en lo profundo cuando hay una decisión con consecuencias malas. Pero aún así, siempre que se trate de un beneficio mayor y común, sabemos que hay que seguir adelante.
En la política electoral nadie excluye a nadie, uno mismo queda fuera por la forma de pensar y de actuar. Eso lo sabemos quienes venimos de la lucha social.