Fabiola Sierra
Cuando México consideraba que lo peor de la epidemia por Covid-19 podría haber quedado atrás, a finales de junio se encendieron las luces de alerta al repuntar el número de contagios. Esta tercera ola se reproduce gracias a la combinación entre una vacunación acelerada pero todavía insuficiente y la propagación de cepas del virus que buscan cómo penetrar los aún imperfectos muros de defensa del país.
Desde el inicio de la pandemia, los expertos en epidemiología alertaron que mientras más tarde un país en vacunar a su población, se extienden las posibilidades de que el virus mute y se propague entre los grupos desprotegidos. Para estos expertos, con las nuevas variantes, la inmunidad colectiva tiene que lograr índices de vacunación extremadamente altos en todos sus grupos poblacionales.
En México, el programa de vacunación contra el coronavirus empezó el 24 de diciembre de 2020 y hasta ahora, se han aplicado más de 67 millones de vacunas, sólo un poco más de 25 millones de personas con esquema completo.
El último cambio en el semáforo epidemiológico, pone en riesgo el ritmo de la recuperación económica del país además del regreso a clases presenciales de más de 30 millones de estudiantes, ya que la amenaza de la expansión de variantes del virus, está afectando a los grupos de gente más joven, pues no han sido inmunizados. A pesar de que en algunos países la vacuna anticovid ya fue aprobada para aplicarla a partir de los 12 años, en México esta práctica no se implementará por orden presidencial.
Esta situación ha generado un gran dilema, por un lado, quienes apoyan que los alumnos ya regresen a las instalaciones ante el rezago educativo, y por otro, los que temen por su salud, pues aunque la cepa que dio origen al Coronavirus tenía un menor impacto entre los niños, es una realidad que con la llegada de las variantes del Covid-19 el riesgo es el mismo para todos.
Por ahora, el gobierno ha descartado mayores restricciones y en su lugar ha apostado por la vacunación minimizando, de nueva cuenta, la información de la comunidad científica internacional en cuanto a la peligrosidad de cada una de las variantes que se han podido identificar.
Ante la evidencia de que las nuevas variantes del virus son más contagiosas y afectan especialmente a los jóvenes, el gobierno federal responde con una negativa a la compra de vacunas para la población infantil, argumentando el consumismo y el negocio que implica para las farmacéuticas. Frente a esto, el regreso a clases de forma presencial es inminente, dejándonos de nuevo en manos de la suerte en un asunto tan trascendental para el mundo entero. Ahora estamos en una encrucijada ante la tercera ola de contagios, el empuje de la variante Delta y la falta de estrategia definida de las autoridades para tener un regreso a clases seguro.