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Columnas
Por años, sociedades y gobiernos hicieron todo por separarnos, crearon y administraron las diferencias, fuimos pecado, fuimos enfermedad, fuimos delito, hoy somos personas después de muchas batallas de quienes estuvieron antes de nosotras, sin embargo, para quienes toman decisiones en los partidos políticos, los representantes populares y las políticas públicas seguimos siendo agenda pendiente, el patriarcado nos ha dejado en el armario de los ciudadanos de segunda que reposan sobre un dualismo jerárquico, la división social de lo bueno y lo malo, el binomio de los opuestos.
Estamos inmersos en el proceso electoral 2023 – 2024, el más grande que ha tenido México, habrán de elegirse 9 Gubernaturas, 19 mil cargos de representación y la persona titular del ejecutivo federal. En la Ciudad de México una feminista que ha caminado de una vida entera en la izquierda será quien continúe con la construcción de la Ciudad de los Derechos. Más de 70 años tuvieron que pasar desde que las mujeres pudimos participar de forma efectiva en una jornada electoral para que una mujer tenga la posibilidad real de convertirse en la primera presidenta de México, la percepción social es que será la coalición PT, Morena, PVEM con Claudia Sheinbaum al frente quien llegue a Palacio Nacional para dar continuidad al proyecto de Transformación, sin embargo, ¿la izquierda en turno es verdaderamente progresista e incluyente?, ¿cuántas precandidatas de la diversidad tienen los partidos de izquierda? ¿Cuál es la agenda por los derechos LGBTIQ+ de los partidos de izquierda?
La respuesta quizá es que nuestros dogmas religiosos, políticos y sociales siguen siendo una barrera para ejercer la libertad de ser y amar, la discriminación, el machismo y los estereotipos no conocen de izquierdas o derechas en México, están en todos los partidos y en todos los espacios, porque al día de hoy para las mujeres de la diversidad sentirnos seguras es un privilegio que todavía no es nuestro y hablar de espacios de representación en condiciones de igualdad una batalla por conquistar.
Regreso a escribir desde el sitio de amor que inspira mi vida, mi familia que me enseñó a alzar la voz por defender la libertad y que desde el amor ha vivido defendiendo mi derecho a ser y amar, María y el equipo de trabajo que nos rodea porque tienen siempre los brazos abiertos para abrazar la diversidad, mis amigos con su amor infinito que son fortaleza, Briandy y la suerte de acompañarnos en el camino, porque desde su valentía al caminar tomadas de la mano su luz se hace cada vez más grande.
Escribo con el anhelo que el arcoíris de la diversidad cruce el cielo de todos y dibuje la sonrisa de la esperanza en nuestro México tan desigual, el anhelo de ver a la izquierda abanderar la verdadera bandera de la libertad con candidatas que puedan ser la voz de la diversidad y con una agenda de partido que atienda nuestra realidad más allá del discurso y la bandera en una foto.
Andrea Gutiérrez