No sin frustración y sensación de rotundo, pero no irremediable fracaso, encaro en estas líneas mi imposibilidad para revertir en personas cercanas a mis afectos y circulo de convivencia, todas ellas bien preparadas e informadas, lo que, con toda humildad, considero mentiras respecto al papel que mi partido, Movimiento Ciudadano, ha jugado en los últimas elecciones y jugará, o puede jugar, en las del año entrante.
La verdad es que Movimiento Ciudadano no es aliado, en ninguna escala o modo, de Morena o el Presidente López Obrador. Así lo ha demostrado un consistente registro de votaciones en ambas cámaras del Congreso de la Unión. MC, a diferencia de partidos que integran la alianza, se ha opuesto, entre otras, a la reformas constitucionales para reformar el Tribunal Electoral, militarizar la Guardia Nacional, el padrón de biométricos, la prisión sin juicio, la ampliación del mandato de Arturo Zaldívar en la SCJN, entre muchos otros. También ha sido el más perseverante denunciante de los actos anticipados de campaña de las “corcholatas” de AMLO. Ninguna foto vieja de Dante Delgado con el hoy Presidente puede cambiar esa contundente realidad que sólo requiere para ser verificada de googlear la veracidad de mis afirmaciones.
La verdad es que Movimiento Ciudadano no le “roba” votos a la alianza. En general, se puede argumentar con alguna certeza empírica que la presencia de un actor claramente diferenciado de los demás en términos identitarios y programáticos no le roba votos a nadie y su ausencia tampoco se los da, simplemente los votos se captan, al estar presentes, o se ceden, al estar ausentes, de manera casi totalmente proporcional. Simplificando al máximo: si en una olla con una sopa de letras, que tiene solamente las letras “A” y “M”, metemos un cucharón, pensar que en la cuchara van a salir mayoritariamente letras “A” es un claro sesgo de confirmación. Más aun, si marginalmente, MC le robase votos a alguien sería a Morena, no al frente, esto es, lo normal es que si un votante cambia de partido lo haga hacia alguno con proximidad ideológica y programática y la plataforma socialdemócrata de MC es más cercana a la plataforma formal de Morena que a la aun no muy clara, plataforma de la Alianza.
Continuando con la extrema simplificación: si a una estructura (un edificio) se le agrega una columna, es absurdo decir que la quita la carga sólo a una columna en particular y no a todas la demás. En todo caso, marginalmente, le quita un poquito más a la más cercana que en este caso sería Morena.
La verdad, también, es que en política la realidad y la verdad no siempre embonan de manera perfecta. La verdad es que MC ha hecho un trabajo encomiable para construir una plataforma propia basada en causas relevantes y una estructura que defienda a esa plataforma y a esas causas pero la realidad es que el posicionamiento de Luis Donaldo Colosio Riojas de no contender obliga a reanudar hacia adentro la discusión que parecía agotada sobre el rol a jugar en 2024, no solamente por perder a un contendiente altamente competitivo sino por la razones que aduce y la posibilidad de que esas razones sean compartidas por muchos adentro del partido y que no han visto hasta ahora la oportunidad para exteriorizarlas.