No conozco un corredor que, después de recorrer cierta distancia, no busque un manjar digno de los dioses aztecas. Y es que pocos platillos son tan reconfortantes, tan nuestros, y tan versátiles como los chilaquiles: ese clásico de clásicos que alegra cualquier desayuno mexicano.
Hablar de chilaquiles es hablar de México. De su maíz convertido en totopo, de sus salsas vibrantes, ya sea picositas para los valientes o más suaves para paladares delicados, del queso que no puede faltar, de la cebolla que siempre está ahí, discreta pero presente, y de las proteínas que cada quien elige según su antojo o la tradición de su región.
Lo que más me gusta de los chilaquiles es que son completamente personalizables. A partir de su base de totopos, salsa y complementos, uno decide todo: si los prefiere crujientes o suavecitos, qué tipo de queso llevarán, si se acompañan con cebolla, cilantro o crema, e incluso la proteína que los corona, que puede variar de acuerdo con la zona del país.
Y como recién vivimos en la Ciudad de México la gran fiesta del Maratón, quiero compartirles mis tres lugares favoritos para recuperar energía con este platillo:
Chilpa
Ubicado en la calle de Chilpancingo, en la Condesa, Chilpa es un paraíso de chilaquiles premium. Mis favoritos son los de totopo horneado con salsa verde, espárragos y queso de cabra: una combinación elegante y deliciosa que no se encuentra en cualquier lado.
Peltre
En Peltre, el chef Daniel Ovadía nos consiente con porciones generosas y sabores que reconfortan. Mis preferidos son los chilaquiles con salsa de chile cascabel: una salsa con carácter pero equilibrada, servida con pollo fresco, queso crema y una buena porción de aguacate. Después de entrenar en Chapultepec, son mi premio perfecto.
Hotel Brick
En plena Roma, el Hotel Brick es ideal para quienes buscan un desayuno con un toque más sofisticado. Sus chilaquiles de cochinita pibil son una joya: intensos en sabor, servidos en un ambiente elegante pero relajado, perfectos para quienes amamos este platillo con un giro especial.
Así que, queridos amantes del buen comer y del deporte, los invito a consentirse con cualquiera de estas opciones y acompañar su recuperación post-entrenamiento o post-carrera con unos buenos chilaquiles.
Buen provecho,
Amante del Buen Comer