Ya sé que se ha convertido en un lugar común hacer una pregunta para revelar edades como la mía, que definitivamente soy una “adulta contemporánea”, que usé pocas y aún levanto los brazos en mecánico para formar una perfecta M al escuchar a Village People. Pero quiero preguntarles ahora a ustedes: ¿se subieron a la montaña rusa de Chapultepec?
La respuesta seguro abarcará a más generaciones, antes y varias después de la mía, y si me voy a la pregunta sobre si ¿al pasar por Periférico alguna vez les sirvió de referencia? o ahora, ¿la pueden imaginar ahí, majestuosa, enorme y, casi siempre, sin funcionar? Seguro aún los millennials y centennials capitalinos tendrán la capacidad de cerrar los ojos y todavía verla en sus pensamientos trasnochados.
Para todos los habitantes y paseantes de la Ciudad de México es una referencia la montaña rusa de la extinta Feria de Chapultepec, que cerró sus puertas en septiembre de 2019 luego de un fatídico accidente y muy malas cuentas que solo mostraban una operación en números rojos para el Gobierno capitalino.
Y también para la gran mayoría, desde hace unos días, que inició la maniobra mayúscula de desmonte del juego mecánico de más de 25 mil toneladas de materiales, resultará en un pensamiento melancólico de lo icónico que fue la mole. Pero también ha despertado más preguntas, entre éstas las que cuestionan el destino de tanto fierro y de tanto espacio.
Aunque nos enteramos en voz de la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, hace casi un año, en julio de 2021, que el Parque Urbano Aztlán sería edificado en lugar de la popular feria, no deja de ser interesante saber cómo va el proyecto y cuál será el destino de tanto fierro retorcido.
Pues te adelanto que este parque, Aztlán, es ya innegable que comienza a tomar forma y uno de los aspectos fundamentales del proyecto definitivamente es el desmantelamiento de la montaña rusa, que de acuerdo con los trazos de la obra debe garantizarse que una de las curvas del juego mecánico sea restaurada para convivir con las nuevas atracciones, manteniendo un espacio para los nostálgicos que vivieron momentos inolvidables en este ícono de la ciudad.
Por eso inicié con esa nostalgia que mueve al más monolito de los capitalinos. Lo que sabemos es que con una inversión de más de 3 mil millones de pesos, el nuevo parque espera recibir al año a más de 2.5 millones de personas; es decir, cifra que representa un incremento importante en comparación con los 1.7 millones de visitantes que recibía la vieja Feria de Chapultepec.
Otro de los aspectos relevantes es que se reutilizarán y reciclarán la mayor cantidad de los más de 21 mil toneladas de residuos que se esperan se generen durante el desarrollo, tan solo se estima que alrededor del 50 por ciento de la madera de lo que fue la montaña rusa se reutilice en elementos de mobiliario urbano como veredas, terrazas, esculturas, decoración y fachadas, entre otros detalles incluso arquitectónicos.
Aztlán ya trabaja para ofrecer atracciones aptas para toda la familia y espacios para la difusión de la cultura en lo que se convertirá en estandarte de las nuevas generaciones y en especial los amantes de los parques de diversiones.
Así le comentaron a esta adulta contemporánea voceros de las empresas involucradas. Mota Engil y Thor Urbana tienen la concesión del parque durante los próximos diez años, se inaugura en 2023 según anunció del Gobierno de la CDMX, mediante un Permiso Administrativo Temporal Revocable, y cuenta con además con financiamiento del Banco Nacional de Comercio Exterior y Nacional Financiera.