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La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer la estadística de defunciones por homicidio durante 2023, ésta se integra con información del registro civil, servicios médicos forenses y agencias del ministerio público. En contraste, la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (la fuente de información más citada) únicamente se integra con información del ministerio público. Esto pone en una justa dimensión el alcance de los datos.
En términos generales (y probablemente simplistas), la del INEGI es la estadística más detallada y confiable sobre los homicidios en México y es importante para identificar las tendencias actuales y emergentes del fenómeno, así como para la generación de política pública federal y local.
En la publicación de datos de INEGI destacan cuatro hallazgos. Primero, en cuanto a la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, en 2020 la cifra se ubicó en 29, mientras que en 2023 fue de 24. Dicho de otro modo, en 2020 hubo más de 37 mil 700 decesos, mientras que en 2023 esta cifra se posicionó en 31 mil (en números cerrados). Esto es fundamental debido a que se registra una tendencia sostenida a la baja en los últimos tres años del sexenio. De ser correctas estas cifras, sería uno de los logros de la presente administración y es digno de reconocerse.
Segundo, al ver más a detalle los registros, resalta el hecho que los principales medios para provocar el homicidio fueron disparo de arma de fuego con 70%, seguido de uso de arma blanca con 9.5% y estrangulamiento / sofocación con 7%. Esto sugiere que los homicidios son resultado de disputas violentas entre personas o son realizadas por grupos criminales organizados. Estos datos también posicionan como un tema de primera relevancia el problema de las armas, su ingreso, tráfico y uso que es un facilitador del delito y de las agresiones no-mortales y mortales que se registran en el país.
Tercero, actualmente los estados con el mayor número absoluto de homicidios son Guanajuato con 3 mil 700, Estado de México con 2 mil 800 y Baja California con 2 mil 600. En términos de tasa de homicidios son Colima con 117 por cada 100 mil habitantes, Morelos con 77 y Baja California con 69. Estos estados tienen una tasa entre tres y cinco veces mayor que la nacional.
Cuarto, en contraste, los estados con el menor número absoluto de homicidios son Baja California Sur con 49, Yucatán con 52 y Durango con 89. En términos de tasa, Yucatán tendría únicamente 2 eventos por cada 100 mil habitantes, seguido por Coahuila y Baja California Sur con 4, y Durango con 5.
Estos últimos estados algo están haciendo bien en sus estrategias de homicidio. Por ejemplo, es notorio el trabajo de Durango que en 2011 tenía una tasa de 63 homicidios y logró disminuirlo a 5 en 2024, con una tendencia sostenida a la bajaprácticamente cada año durante este periodo.
En ese sentido, es importante identificar los casos de éxito local para saber qué es lo que se ha hecho bien y buscar replicarlo. Los gobiernos estatales y municipalesjuegan un papel determinante en el comportamiento de la curva de homicidios al contener (o no) las dinámicas locales de la violencia.
* Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional. Twitter: @jgt_00