Los republicanos volvieron a fracasar en elegir un presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, luego de tres días de parálisis provocada por un puñado de miembros de derecha.
Favorito para suceder a la demócrata Nancy Pelosi, el republicano Kevin McCarthy intentó tender la mano y hacer concesiones a la veintena de representantes electos afines al exmandatario Donald Trump que lo resisten pero sus esfuerzos fueron en vano, pues no reunió el apoyo necesario tras once votaciones.
Así, la Cámara culminó los debates de la jornada sin acuerdo y volverá a reunirse el viernes.
Con la Cámara carente de presidente, los representantes, electos en noviembre, no pueden jurar su cargo y, en consecuencia, tampoco votar ningún proyecto de ley.
"Tengo la esperanza de que los republicanos terminen con las discusiones, las rencillas y las puñaladas por la espalda, para que podamos trabajar al servicio del pueblo estadounidense", había declarado más temprano el líder demócrata Hakeem Jeffries.
McCarthy, que no puede ser elegido sin el apoyo de los republicanos rebeldes, aceptó una de sus peticiones para facilitar la destitución del "speaker", como se denomina al presidente de la Cámara, según varios medios estadounidenses. Aún así, la oposición a su candidatura pareció cristalizar.
"Estamos determinados a introducir cambios importantes", declaró el representante Dan Bishop en el hemiciclo.
La elección del presidente de la Cámara, la tercera figura más importante de Estados Unidos tras el presidente y el vicepresidente, requiere una mayoría de 218 votos. Kevin McCarthy tiene actualmente un techo de 201.
Con información de AFP
Imagen: AFP