Morena va, en 2024, por tres candidaturas, de las nueve que están en disputa. Ninguna de ellas pertenece al PRI, menos al PRD. La bronca la tiene con el PAN y Movimiento Ciudadano. Partidos con los que no deberá hacer tratos ni acuerdo en lo oscurito en este momento, aunque dicho distanciamiento derive, posteriormente, en alianzas legislativas.
Arrebatar la gubernatura de Jalisco a MC, lo cual no está lejos de suceder, significaría dejar con la mitad de su poder actual a ese partido al que no se le ve futuro en corto plazo.
La conservación de Jalisco en manos de MC dependerá del o la candidata a la Presidencia de la República de ese partido. Porque MC puede dividir el voto de la derecha no el de la izquierda, a menos que adopte un tránsfuga. De por sí ahora le llaman a MC el PAN naranja, de su candidato o candidata dependerá si se vuelve azul, incoloro o guinda.
La falta de definición empieza a ser importante, y a esto se suma la ausencia de actividades preelectorales de MC para perder espacios.
Creyeron en ese partido que esperar los tiempos legales implicaba simpatías de los electores, fue lo contrario. Ante la intensa actividad del resto de los partidos MC parecía no existir sus dirigentes menos aún.
Se cree el fiel de la balanza pero debe dejar de serlo en búsqueda de su sobrevivencia, donde deberá ser infiel a alguien en inevitable bipartidismo, que tendrá sólo dos frentes en la guerra electoral. El silencio cuesta caro en política y anuncia decadencia en la vida política y esto fue una dura lección tardía para MC que consideró repliegue táctico su desaparición. Sobrevaloró su lugar en el espacio político y menospreció
al resto de los partidos, con resultados adversos.
Movimiento Ciudadano ha dejado de estar en su mejor momento y deberá inclinarse por alguna de las dos fuerzas electorales. No competirá para ganar sino para sobrevivir, una caída a causa de una breve ausencia de actividad electoral. En estos tiempos no bastaba realizar trabajos políticos y difundirlos, fue necesarios pugnar por las elecciones de 2024, y desperdició su oportunidad de mostrar vida y solidez.
Deberá crear un fuerte impacto noticioso para regresar al momento en el que se encontró hasta principios del presente año, cuando tenía varios candidatos potenciales para diferentes cargos de elección popular, incluyendo la Presidencia de la República. Ahora, la falta de definición redujo a MC, a ser un partido satélite, con riesgo de perder su registro.
Competir junto a la oposición confirmaría que es un partido de derecha, jugar con Morena y aliados, significaría que todo el tiempo fingió ser oposición y siempre estuvo del lado de la 4T. La encrucijada sólo la resolverá un milagroso golpe de suerte.