El mercado laboral en México se perfila para 2026 con un escenario de crecimiento moderado, marcado por contrataciones cautelosas, ajustes salariales y una transformación impulsada por la tecnología, de acuerdo con proyecciones de analistas y encuestas empresariales.
Las expectativas de empleo indican que más empresas planean contratar que despedir, aunque sin un repunte acelerado en la generación de plazas formales. Este comportamiento responde a un entorno económico de bajo crecimiento, en el que la creación de empleo avanzará a un ritmo menor que en años anteriores, con especial dependencia de proyectos específicos y de carácter temporal.
Uno de los factores con mayor impacto será el incremento al salario mínimo previsto para 2026, el cual fortalecerá el ingreso de los trabajadores, pero también podría generar presiones en algunos sectores productivos y en la formalidad del empleo. En este contexto, la informalidad laboral se mantendría como uno de los principales retos, con más de la mitad de la población ocupada fuera del mercado formal.
La adopción de tecnologías, en particular la inteligencia artificial, continuará modificando los perfiles laborales más demandados, priorizando habilidades técnicas, digitales y capacidades humanas como la comunicación y el pensamiento crítico, por encima de los títulos tradicionales. A la par, los esquemas de trabajo híbrido y flexible seguirán consolidándose como una práctica común en empresas de distintos tamaños.
En conjunto, 2026 será un año de ajuste y estabilidad relativa para el mercado laboral mexicano, con oportunidades concentradas en sectores estratégicos, pero también con desafíos estructurales en materia de informalidad, productividad y adaptación a los cambios tecnológicos.