Las bolsas mundiales registraron fuertes caídas este jueves debido a los nuevos aranceles comerciales impuestos por Estados Unidos, lo que generó temores de una recesión global y llevó a los inversores a buscar refugio en activos seguros como los bonos y el yen japonés.
El gobierno de Estados Unidos impuso un arancel base del 10 % sobre bienes importados, además de impuestos adicionales en respuesta a lo que considera barreras comerciales injustas en decenas de países. Esta medida sacudió a los mercados financieros, generando preocupación sobre su impacto económico.
En Europa, donde la Unión Europea enfrenta un gravamen recíproco del 20 %, los mercados bursátiles cayeron entre un 1.3 % y un 2 %, mientras las autoridades expresaban su inconformidad. Los futuros de Wall Street reflejaban una caída del 3 % antes de la apertura, y el índice del dólar perdió un 2 %, marcando su peor desempeño diario desde noviembre de 2022.
Las bolsas asiáticas también fueron golpeadas, con el Nikkei de Tokio cayendo un 2.7 %, su peor semana en casi dos años. China, Japón, Corea del Sur y Vietnam fueron de los más afectados por los nuevos aranceles, con gravámenes de hasta el 46 %. En respuesta, las acciones en Vietnam se desplomaron un 6.7 %, mientras empresas como Nike, Adidas y Puma, que dependen de proveedores asiáticos, vieron pérdidas de hasta el 10 % en sus valores bursátiles.
La agencia Fitch advirtió que estas medidas podrían alterar significativamente la economía estadounidense y global, mientras que Deutsche Bank estimó que podrían reducir entre 1 % y 1.5 % el crecimiento económico de Estados Unidos en el presente año.
El mercado del petróleo también reflejó el impacto de estas políticas, con el crudo Brent cayendo un 4 % y situándose por debajo de los 72 dólares por barril, marcando su peor jornada del año. En contraste, el oro alcanzó un máximo histórico de 3,160 dólares la onza antes de retroceder.
El yen japonés se fortaleció un 1.5 % frente al dólar, ubicándose en 147.01 unidades por dólar, mientras que el franco suizo alcanzó su nivel más alto en cuatro meses. Por su parte, el euro registró un avance del 2 % hasta los 1.10 dólares, consolidándose como un refugio para los inversionistas en medio de la incertidumbre.